
Argelia y Marruecos muestran un notable grado de estabilidad política, un avanzado proceso de desarrollo económico y intento de apertura al mundo
Funciona implacablemente la agenda de la desestabilización. El martes 10 de abril un atentado terrorista provocó la muerte de un inspector de policía e hirió a cinco personas en Casablanca, donde se produjeron tres explosiones. A primera hora de la tarde en el mismo barrio un terrorista se inmoló en circunstancias oscuras. Al día siguiente la policía intentó detener en un cibercafé a diez extremistas relacionados con el atentado, con el resultado de una persona muerta y otra inmolada. La explicación de lo que realmente ocurrió sigue siendo muy confusa. El ministro del Interior Chakib Benmoussa alertó sobre la probabilidad de nuevos atentados.
Al día siguiente se produjo una cadena de atentados en Argel, uno de ellos en el aparcamiento de la Presidencia del Gobierno donde resultaron muertas nueve personas. En total murieron al menos 24 personas e hirieron a otras 222, la mayor parte de ellas miembros de la policía y de las fuerzas de seguridad. Otro de los atentados se produjo en la comisaría de policía de Bab Ezzouar, en el este de Argel. Uno de los dos terroristas se inmoló en el acto dentro del coche bomba.
¿Qué significan las bombas en Argelia y en Marruecos que han provocado decenas de muertos y de heridos cuando la atención mundial estaba centrada en el Oriente Medio, en la liberación de los soldados británicos capturados por Irán y en la crisis que sacude más ampliamente a Eurasia? ¿Por qué se ha ampliado el círculo de la crisis precursora de la guerra?

Para el más ignorante de las reglas que rigen los juegos subterráneos del terrorismo no le resultará extraña la brusca reaparición de la violencia en el Magreb. Una mirada al mapa revela en el acto la importancia estratégica de esta zona, repleta de petróleo y de gas, territorio de paso para los grandes yacimientos que se esconden en el Africa Subsahariana, llave del Mediterráneo y del Atlántico y puerta de entrada o de salida para el Africa Oriental. Nada conviene menos a los arquitectos del Nuevo Orden Mundial pregonado por los neoconservadores que la estabilidad y la paz en países cargados de materias primas energéticas (petróleo, gas, uranio) y de otros usos de gran importancia económica.
Todo lo que suene a terrorismo es “per se” una provocación urdida en la covachas de los poderes siniestros.
Hasta el más lerdo ha oído hablar, con buen fundamento, de las conexiones del terrorismo con los servicios secretos de las potencias imperialistas. No es nuevo hoy ni lo fue ayer. El terrorismo, lo mismo que la guerra psicológica, es una fase más de la guerra regular. No es flor espontánea.
Los movimientos de liberación nacional genuinos son fundamentalmente políticos, tienen estructura política, programas y reclutamientos políticos y conexiones políticas internacionales: algunos de ellos incluso gozan de representación en países que los reconocen como tales. En determinados momentos de la lucha por la independencia suelen recurrir a la insurrección armada que sigue las reglas de la guerra o de la guerrilla, pero sus acciones nunca tienen el sello del terrorismo, en especial de acciones indiscriminadas contra la población civil. Cuando la lucha nacional degenera se convierte en terrorismo. El terrorismo moderno y más cuando recurre a los métodos absolutamente inaceptables de los ataques contra la población civil y al empleo de suicidas que hacen estallar los explosivos, no es producto de la voluntad política de grupos que buscan la libertad política o la independencia nacional, sino algo más extraño, más impenetrable, porque de hecho sus acciones no van encaminadas a lograr la una y la otra sino a fortalecer la estrategia del adversario político.
¿A quién convienen los actos terroristas de Argel y de Casablanca? Perjudican a los gobiernos de ambos países y buscan su desestabilización. ¿Por qué ha surgido con tanta fuerza la fantasmal organización terrorista de Al Qaeda en países de población mayoritaria árabe? Los atentados de Argel fueron reivindicados a través de la cadena Al Jazeera por una supuesta rama de Al Qaeda en el Norte de Africa.

Argelia y Marruecos muestran un notable grado de estabilidad política, un avanzado proceso de desarrollo económico y un intento de apertura al mundo. Es evidente que en ambos países existen circunstancias sociales que pueden favorecer la proliferación de movimientos extremistas violentos: castas políticas corruptas, desmesurada riqueza de las élites y grandes masas de población viviendo en la más absoluta marginación, en la pobreza, carentes de las mínimas condiciones de sanidad y educación. En Argelia se vivieron años de violentos enfrentamientos propios de una guerra civil entre habitantes de distintos territorios y se produjeron doscientos mil muertos ante la indiferencia de la opinión pública mundial. Los islamistas no pudieron llegar al poder que habían ganado en las elecciones. Sin embargo los grupos islamistas habían abandonado las armas y mostraban su deseo de cooperar con el gobierno del presidente Abdelaziz Bouteflika..
El grupo terrorista surgido misteriosamente del desierto argelino donde al parecer había estado vivaqueando, en las fronteras con Mali y Níger, carecía de capacidad logística para desplazarse a la gran ciudad de Argel.
El anuncio de todo esto se produjo el pasado mes de diciembre con un atentado con bomba contra un grupo de trabajadores del petróleo. En febrero el mismo grupo Al Qaeda provocó doce muertos y treinta heridos en varios atentados perpetrados en Cabilia.
El grupo llamado desde el 10 de enero Al Qaeda para el Magreb Islámico procede del Grupo Salafista para la Plegaria y el Combate, y se dice que cuenta con la aprobación del más aún fantasmal Osama ben Laden. El lugarteniente de Bin Laden, Ayman al Zawahiri, anunció en septiembre pasado la “unión bendita” de las dos organizaciones. Dijo expresamente que el grupo sería el brazo armado de Al Qaeda para atacar a Francia y al “gobierno argelino dominado por los militares” que colabora estrechamente con Francia y con los Estados Unidos.
La desestabilización de Marruecos y de Argelia iría en la línea de meterlos en el mismo frente de países árabes a los que habría que llevar la política neoconservadora de reducirlos al estado colonial en que se hallaron. Argelia es con Rusia el principal abastecedor de gas natural a Europa. La sugerencia iraní de constituir una organización de países productores de gas Natural- desechada por Bouteflika por “inmadura”- no gusta a los neoconservadores. Por otro lado Argelia ha firmado contratos de colaboración con Gazprom en el tema del gas y otro de compra de armamento sofisticado y de aviones de combate a los rusos.
Argelia tiene un contencioso grave con España a propósito de la renovación de los contratos con Gas Natural, la exigencia de los argelinos de vender directamente gas natural en España y los problemas que tienen Repsol y Gas Natural para cumplir los compromisos adquiridos para la realización del proyecto de Gassi Touil.
Todo este gran proyecto parece haberse ido al traste, porque Repsol y Gas Natural han incumplido sus plazos, lo que ha provocado una gran irritación a los argelinos que no podrán servir sus compromisos internacionales. Las multinacionales del petróleo que se vieron ganadas por la mano de Repsol YPF y Gas Natural están jugando sus cartas en contra de las españolas.
Al mismo tiempo, Argelia ha firmado con Nigeria y con Níger el acuerdo para realizar el mayor gasoducto del mundo, el Trans Saharian Gas Pipeline, de 4.128 kilómetros de largo y un presupuesto de casi ocho mil millones de euros. Tendrá una capacidad de bombeo de hasta 25.000 millones de metros cúbicos al año (equivalente al consumo de gas de España en 2003). La mayor parte del gasoducto (2.310) pasará por territorio argelino, otros 841 por Níger y 1.037 atravesarán Nigeria. La enorme tubería podrá transportar entre 18.000 y 25.000 millones de metros cúbicos al año. El ministro argelino dijo que en 2015 se colmará el déficit de gas en Europa. Los promotores pretenden introducir en Europa el gas de Nigeria, un país que posee una reservas de190 billones de metros cúbicos, 30 más que Argelia. La aportación de Níger será más modesta.
Un estudio de viabilidad hecho por los británicos propone prorrogar el gasoducto de Beni Saf, cerca de Orán, a Almería en lugar de hacerlo desde El Kala, más al este en Argelia, hacia Cerdeña. El TSGP sería el tercer gasoducto que enlaza España con Africa, aunque superará a los otros dos juntos y además transportará gas nigeriano y no argelino. Todo eso si los manejos de Bin Laden y sus amos ocultos no disponen otra cosa.
©Eliseo Bayo libro: del libro "Crónicas finales"

19/05/2008 17:54.