
Se cumplieron 26 años de la Guerra de las Malvinas (2 de abril - 14 de junio de 1982), con la victoria de los ingleses y la recuperación de los archipiélagos que Argentina reclamado como suyos por razones históricas y de sentido común
En efecto, ¿qué hacen allí los ingleses? (Por cierto ¿qué hacen en Gibraltar y qué hacen con la Commonwealth gobernando por encima de las Naciones Unidas? Pues eso, demostrar que siguen siendo los amos del mundo). El Imperio inglés fue sustituido por la Commonwealth de antiguas colonias que reconocen a la Monarquía inglesa, aun siendo países soberanos e independientes, y siguen disciplinadamente aunque de manera voluntaria la línea marcada en Londres. Los objetivos de la Commowealth explicados en la Declaración de Harare en 1991 dejan ver a las claras que la verdadera razón de la Commonwealth es controlar a las Naciones Unidas, un número muy importantes de cuyos miembros forman parte de ella. Cuando se formaron las Naciones Unidas en 1945, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido tenían tres votos. La descolonización de países dependientes del Reino Unido aumentó el número de votos. Entre 1949 y 1959 se añadieron cuatro más: Ghana, Malasia, Pakistán y Sri Lanka. De 1960 a 1969 se añadieron veinte más: Barbados, Botswana, Camerún, Chipre, Gambia, Guyana, Jamaica, Kenya, Lesotho, Malawi, Maldivas, Malta, Mauricio, Nigeria, Sierra Leona, Singapore, Swazilandia, Trinidad Tobago, Uganda y Zambia. De 1970 a 79, diez más: Bahamas, Bangladesh, Dominica, Fiji ( que la abandonó más tarde), Grenada, Mozambique, Papua Nueva Guinea, Samoa y las Islas Salomón. De 1989 a 1989 siete más: Antigua y Barbados, Belize, Brunei Darussalam, Saint Kitts y Nevis, Saint Vincent y lase Grenadines, Vanuatu, y Zimbabwe. El último país descolonizado fue Namibia. Además, están los estados asociados, territorios externos y dependencias que incluyen Anguilla, Bermuda, las Islas Vírgenes Británicas, las islas Cayman, las islas del Canal, las Falklan, la Isla de Man, Montserrat, las islas Pitcairn, Santa Helena y las islas Turcas y Caicos. Las que se separaron de Australia y Nueva Zelanda incluyen: la Isla de Navidad, la isla de Cocos, las Islas Cook , Niue, Norfolk y Tokelau.
Léase también en ellas la ruta de los paraísos fiscales, que coincide con la ruta del petróleo y con los pasillos de la marina de guerra.

Los ingleses tomaron por la fuerza los archipiélagos australes (islas a las que denominan Falkland, Georgias del Sur y Sandwich del Sur) en 1833, y desde entonces Argentina los reclama como parte integrante de su territorio, “ocupados ilegalmente por una potencia invasora”. He aquí la traducción de lo que dice un mapa oficial de la CIA sobre el enclave: “Aunque fueron vistas por primera vez en 1592 por un navegante inglés, el primer desembarco (inglés) no se produjo hasta casi un siglo después, en 1690, y el primer asentamiento (francés) no se estableció hasta 1764. La colonia fue devuelta a España dos años después y desde entonces las islas han sido objeto de una disputa territorial, primero entre Inglaterra y España y después entre Inglaterra y Argentina. El Reino Unido justifica su reclamación por haber establecido allí una guarnición naval en 1833. Argentina invadió las islas el 2 de abril de 1982. Los ingleses respondieron enviando una fuerza expedicionaria que desembarcó siete semanas después y después de una feroz lucha obligó a Argentina a rendirse el 14 de junio de 1982”.
Para Argentina el archipiélago de las Malvinas forma parte de su provincia de Tierra de Fuego, Antártica e Islas del Atlántico Sur.
En 1965 Argentina consiguió que la ONU aprobase la resolución 2065 por la que se reconoce la situación colonial del archipiélago y urge a las partes encontrar una solución. Obviamente los ingleses han ignorado ese mandato de la ONU (como han hecho con todas las resoluciones de las Naciones Unidas que ponen en cuestión las normas del Imperio todavía existente). Sin embargo los argentinos jugaron amablemente su carta de resignados y sostuvieron buenas relaciones con los ocupantes de las islas (unas cuantas decenas de escoceses) y mantuvieron un vuelo regular a la semana entre las Malvinas (Puerto Stanley, construido por la Fuerza Aérea Argentina) y Puerto Argentino hasta principios de la década del 70.
Lo que se discute no es sólo la propiedad del Archipiélago sino los derechos adyacentes sobre el continente de la Antártica y la posición estratégica en una encrucijada de la máxima importancia.
El vano intento de recuperarlas le costó a Argentina la muerte de 649 militares (los británicos perdieron 255 soldados y murieron también 3 civiles), y la caída de la Junta militar sucesora de otras Juntas militares que gobernaban desde el golpe de Estado de 1976. La decisión de recuperar las islas fue un intento desesperado, una huida hacia delante, del último directorio de la Junta Militar encabezado por el general Leopoldo F. Galtieri, que demostró una incompetencia mayúscula no para dirigir la guerra sino para formular los planteamientos estratégicos desde una perspectiva política. Si lo que pretendía la Junta Militar era excitar in extremis el sentimiento patriótico de los argentinos, realmente no debería haberlos llevado al matadero pues era obvio que Argentina, aunque le asistiera la razón histórica, se hallaba sola en el escenario mundial y había sido repudiada por los países que en otras circunstancias la habrían apoyado.
La cúpula militar ni siquiera tomó en cuenta que se acercaban las elecciones en Inglaterra y en esa circunstancia, ni en ninguna otra, era prudente pensar en derrotar a la poderosa marina de guerra del Imperio. Probablemente se mataron varios pájaros con el mismo disparo. La Junta Militar se derrumbó, se abrió el turno a gobiernos corruptos que liquidarían la economía argentina, y las Malvinas continuaron bajo el dominio inglés sin disputa en perspectiva.
La victoria inglesa permitió al gobierno de Margaret Thatcher ser reelegido en 1983.

¿Qué es lo había detrás? No es un secreto que Argentina ha sido de hecho una colonia inglesa (y en buena parte sigue siéndolo) si consideramos que las infraestructuras principales del país y las finanzas estaban en manos de los ingleses. Los ministros de Hacienda de Argentina han estado vinculados siempre de una manera u otra con la gran banca internacional cuya terminal está en la City. De esa acusación no se salvan ni los ministros más populistas (ellos especialmente).
Cuando Argentina trató de recuperar las islas Malvinas era obvio que no se trataba sólo una operación de propaganda política, sino de un proyecto más ambicioso tendente a apoderarse de la inmensa bolsa de petróleo existente entre la costa de Argentina y las islas Malvinas. Una vez más, era el petróleo.
Es poco conocido el hecho de que el Banco Ambrosiano había prestado miles de millones de dólares a Argentina que fueron destinados a la compra de misiles Exocet franceses y otras armas sofisticadas que luego serían empleadas contra la marina de guerra inglesa en las aguas que Argentina reclama como suyas.
Tanto argentinos como ingleses habían reconocido como zona de guerra una determinada área alrededor de las islas. Los ingleses violaron la neutralidad con la complicidad de las fuerzas armadas norteamericanas, cuyos satélites espías usaron, y lanzaron torpedos desde un submarino (probablemente norteamericano) para hundir el mayor barco de guerra argentino en la zona, el crucero “Belgrano”, que se hallaba precisamente en zona neutral. Se dijo que más de ochocientos marineros argentinos encontraron la muerte de aquella manera tan traicionera y criminal.
A continuación, las fuerzas especiales inglesas- entrenadas para este tipo de operaciones- asaltaron las islas apenas defendidas por inexpertos muchachos argentinos, a los que torturaron salvajemente y mataron a innumerables de ellos. Gran Bretaña se pasó por el forro de sus tambores la Convención de Ginebra, una vez más.

La conquista de las Malvinas por los ingleses tuvo otras consecuencias. El jefe del Banco Ambrosiano fue ajusticiado bajo el puente de Blackfriars en Londres entre otras razones por no haber mantenido la boca cerrada sobre los fondos en Argentina. (Por cierto la reportera de televisión norteamericana Jessica Savitch hizo un documental sobre la muerte del banquero y poco después apareció muerta con su novio, un alto ejecutivo del periodismo)
Con todo ello- y lo que vino después- Argentina perdió su hegemonía política en América del Sur, su oportunidad de convertirse en una potencia industrial técnica y humanamente desarrollada. Los diversos gobiernos de la Dictadura militar crearon un profundo trauma colectivo del que no se ha recuperado la sociedad argentina: millares y millares de estudiantes y de profesionales calificados, científicos, profesores, ingenieros, técnicos, empresarios fueron aniquilados por una represión salvaje y loca y muchos millares más se vieron obligados a emigrar.
La recuperación de la democracia no sirvió para mucho. Los gobiernos corruptos vendieron la infraestructura del país a las empresas extranjeras (en el mayor latrocinio que se recuerda con la operación de privatizar las grandes empresas del Estado), y la ciudadanía argentina, dando prueba de un coraje moral extraordinario, empezó el camino de su lenta recuperación al margen de la dirigencia política.
©Eliseo Bayo libro: del libro "Crónicas finales"
03/05/2008 23:00.