KOSOVO: UN PAÍS FABRICADO POR LAS NACIONES UNIDAS

La “izquierda progresista” justificó los bombardeos calificándolos de “acciones de guerra justa y humanitaria”. El treinta por ciento de las víctimas fueron niños

La OTAN, dirigida por Javier Solana, bombardeó Yugoslavia sin la autorización de la ONU. Fue un paso más de la “larga guerra” hacia la generalización del conflicto

El 26 de enero (2007) el enviado especial de la ONU para Kosovo, Martti Ahtisaari, dio a conocer un plan para resolver la situación en que se encuentra la provincia serbia de Kosovo, administrada por las Naciones Unidas. En realidad no se trata de solución histórica alguna sino de alejar definitivamente a Kosovo respecto de Serbia, puesto que según el borrador las fuerzas de la ONU permanecerán indefinidamente en la zona, la Unión Europea tutelará el gobierno de Kosovo a través de una especie de Cónsul, Kosovo podrá firmar acuerdos e ingresar en organismos internacionales  y tendrá derecho a poseer un pequeño ejército de 2500 hombres. Para hacer el paripé las Naciones Unidas conceden a los serbios la potestad organizarse en siete municipios y se les garantiza el respeto a su legado histórico.
España tiene una responsabilidad añadida sobre Kosovo, si se considera que un español, Javier Solana, tuvo un papel principal en los bombardeos contra ciudades serbias. Wikipedia dice a este respecto: “Durante su mandato al frente de la Alianza Atlántica se desarrolló la guerra de Kosovo, primera en que participó la OTAN desde su constitución en 1949. Esta intervención carecía de la autorización de la  ONU y consistió básicamente en el bombardeo de objetivos militares y civiles de la República Federal de Yugoslavia. La OTAN justificó los ataques por motivos humanitarios a fin de evitar una limpieza étnica en Kosovo, sin embargo el deliberado ataque de objetivos civiles generó críticas que llegaron a acusar a la OTAN de violar los acuerdos de Ginebra”
Todavía no se ha resuelto la demanda presentada en el Tribunal Internacional contra la OTAN por los mismos delitos de los que se acusó y condenó a Milosevic, “suicidado” en la cárcel de las Naciones Unidas.
No ha habido disculpas, pero el ministro de Asuntos Exteriores del gobierno español, Miguel Angel Moratinos, presidente de turno ahora de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, reparte doctrina de tolerancia y bondad al aconsejar que el futuro de Kosovo “se haga a través de mecanismos diplomáticos y de la negociación y se abandone cualquier tentación de violencia, que no aportaría nada y solo hará retrasar la solución”.
Moratinos estuvo en Kosovo, el 27 de febrero, acompañado del jefe de la misión, el alemán Werner Wnendt. Dijo que en la actualidad “no hay más riesgos” de que rebrote la violencia que había “en el pasado”.
El reconocimiento de la independencia de Kosovo sin el consentimiento de Serbia haría saltar por los aires el principio de integridad de los países ( cualquier región de cualquier país podría exigir la independencia si surgen en su seno tendencias separatistas que aunque no respondan a la voluntad de la mayoría de la población obtendrían su propósito como consecuencia de su intransigencia y de su fanatismo, cosa que por otra parte puede interesar a algunas potencias para desestabilizar a otras).
Kosovo es una provincia de Serbia, administrada y gobernada por la Misión de Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK), sin la participación del gobierno serbio, desde el 10 de junio de 1999 (por la resolución 1244 del Consejo de Seguridad); la mayoría albanesa declaró la independencia de la República de Kosovo en 1990; este gobierno paralelo solo es reconocido por la vecina Albania. Lo que ocurre en Kosovo es el ejemplo más claro de injerencia de las Naciones Unidas – arropadas por la hipocresía internacional- en un territorio. En efecto, la UNMIK formó una asamblea, nombró un gobierno y estableció la oficina del presidente, todo bajo su control, en Pristina. Bajo control de la ONU se aprobó la constitución y dos códigos penales, además del de aduana. La UNMIK expide pasaportes, carnés de identidad y matriculas para automóviles; creó la policía y reorganizó los ferrocarriles.

Esta situación es resultado de la guerra de Kosovo, en 1999, cuando la OTAN bombardeó objetivos civiles y a las fuerzas armadas de Yugoslavia, sin la aprobación de la ONU. Desde un año antes el ejército yugoslavo se enfrentó a los independentistas de Kosovo organizados en un Ejército de Liberación de Kosovo (UCK).
La opinión pública europea fue intoxicada por una campaña de desinformación para justificar la intervención de la OTAN por pretextos humanitarios con el fin de proteger los derechos étnicos de los albaneses de Kosovo. En ella  colaboró de manera especial la “izquierda progresista” que vio a los serbios como “perversos totalitarios” y al Ejército de Liberación de Kosovo como una “fuerza liberadora y progresista", pasando por alto que se trata de una organización paramilitar alimentada por los servicios de inteligencia occidentales, financiada y entrenada por los Estados Unidos y por la OTAN. Asombrosamente, y para su propia vergüenza, la “izquierda progresista” llegó al extremo de justificar el bombardeo de objetivos civiles  yugoeslavos calificándoos de “acciones de guerra justa y humanitaria”. El treinta por ciento de las víctimas de los bombardeos, con bombas de fragmentación,  proyectiles radiactivos tóxicos y misiles de uranio empobrecido,  fueron niños. La OTAN bombardeó la mayor planta farmacéutica de Yugoslavia, la industria petroquímica, centrales eléctricas, fábricas de automóviles y parte de la  infraestructura del país. La “misión humanitaria” de la OTAN con sus bombardeos sobre las ciudades y pueblos de Kosovo, provocó el éxodo de miles de personas y un país entero fue destruido
Ya es comúnmente sabido que el UCK está relacionado con el crimen organizado (como ha demostrado la policía española en numerosas ocasiones, debido a la actividad delictiva de guerrilleros albano kosobares en España). También se ha relacionado al Ejército de Liberación de Kosovo con Al Qaeda, organización perteneciente a la misma cuadra.

 

El objetivo de Washington era instalar regímenes afines en el Sureste de Europa y en el Mediterráneo a fin de asegurar su consolidación geopolítica más allá de los Balcanes, hacia el área del Mar Caspio, el Asia Central y Asia Occidental. En este contexto la intervención militar de la OTAN en Yugoslavia, con desprecio de la ley internacional, fue el aviso de otras intervenciones militares,  la escalada de la “larga guerra”.
No es una coincidencia que apenas dos semanas antes del inicio de los bombardeos la OTAN se vio ampliada con la incorporación de Hungría, Polonia y la República Checa, al mismo tiempo que se dieron otros realineamientos en los territorios de la antigua URSS. A finales de abril, Georgia, Ucrania, Uzbekistán y Moldavia firmaron un pacto con Washington, creando la GUUAM, una alianza regional para controlar las rutas del petróleo hacia Occidente. Todos estos países advenedizos dieron respaldo político a los bombardeos contra Yugoslavia y prestaron su apoyo militar
Hay pocas dudas de que Serbia- lo que queda de la antigua Yugoslavia- es un rehén en manos de Occidente. Habría que precisar un poco más para dibujar la verdadera realidad: no se trata de Occidente, entendido por cuna de los grandes valores basados en la herencia de la cultura grecolatina y en la primacía del cristianismo sobre las otras dos religiones del Libro, y motor del gran desarrollo técnico/ científico /humanístico que ha experimentado el mundo desde el Renacimiento, sino que se trata de una fracción política, extremadamente agresiva, que pretende llegar al Gobierno Mundial, a la globalización de los mercados y de la política bajo la dirección del Imperio Norteamericano, que a su vez es controlado por los llamados neoconservadores. Los mundialistas neoconservadores se han embarcado en lo que es conocido como “guerra larga”, iniciada tras el hundimiento de la Unión Soviética y con la pretensión de poner bajo el control de los Estados Unidos, manu militari,  los yacimientos y rutas de las materias primas energéticas. Esa fue la razón de la primera guerra del Golfo, de la guerra de Afganistán, de la guerra de Irak y, si los grandes poderes de la razón y de la Providencia, de la anunciada guerra de Irán.
La destrucción de Yugoslavia fue la escenificación de todo esto. El corazón de la vieja Europa- Alemania, Francia, Italia, España, el Reino Unido- están pagando ya las consecuencias de la aniquilación de Yugoslavia, cuya desestabilización ha engendrado su propia desestabilización, aunque todavía la ceguera política, el irracionalismo y otros males de la contracultura pretenden justificar la guerra contra Yugoslavia y su fragmentación como una “paso necesario” hacia su “modernización”.

©Eliseo Bayo libro: del libro "Crónicas finales"

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.comAutor: Carlos

Felicidades. Ya veo que no estoy tan solo y que las personas que pensamos con nuestra cabeza vamos aumentando.
Gracias por hacer que no me sienta tan solo.

Fecha: 02/07/2008 13:08.


Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.



Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
Poemas del libro ©"...y el cielo es nuestra casa".
Poemas del libro ©"Dios Toro poderoso"
Artículos del libro: ©"Estrictamente prohibido" Reportajes censurados y otros retratos de la España negra.
Capítulos del libro © "El miedo, la levadura y los muertos", publicado en 1968, cuya edición, íntegra, fue censurada, mandada retirar, y guillotinada por orden del ministro de Información y Turismo de la época, Manuel Fraga Iribarne.

cronicasfinales@gmail.com

Temas

Archivos

Enlaces

Del libro "Crónicas finales"

Otros

Google Scholar

BloGalaxia


Technorati Profile