GENOCIDIO DE SREBRENICA: EL TRIBUNAL INTERNACIONAL EXONERA A SERBIA

La caída de Srebrenica formaba parte de una campaña  para desacreditar a Occidente y ganar el apoyo de los países islámicos. La CNN hizo un montaje mostrando fosas que no han sido encontradas.

El Tribunal Internacional de Justicia de las Naciones Unidas pronunció una sentencia histórica, el lunes 26 de febrero, al exonerar a Serbia de la responsabilidad directa en los asesinatos masivos de musulmanes bosnios en Srebrenica , durante la guerra de Bosnia de 1992-95, aunque señala que falló a la hora de prevenir el genocidio. El Tribunal Internacional rechazó la demanda bosnia  que exigía reparaciones económicas. Serbia (entonces Yugoslavia)  fue la primera nación en ser llevada ante el Tribunal Internacional por una acusación de genocidio. La sentencia establece que no se ha demostrado que nadie en Serbia, persona física o institución del Estado, haya tenido la intención deliberada de “destruir en todo o en parte” la población bosnia musulmana, requisito esencial de la Convención sobre Genocidio de 1948. Serbia no tuvo control efectivo sobre el ejército bosnio y las unidades paramilitares que realizaron la masacre.
La sentencia fue recibida en Bosnia con indignación, pero en realidad no se ha hecho justicia más que en parte. Las Naciones Unidas, obedeciendo la política de los Estados Unidos y de la Unión Europea, ampararon la desmembración de Yugoslavia y alentaron el genocidio de unos y de otros, aunque premiaron la conducta de las masas bosnio musulmanas  o miraron hacia otra parte. La sentencia del Tribunal Internacional- el mismo organismo que por cierto no ha resuelto la demanda contra la OTAN por genocidio contra la población yugoslava, presentada por instituciones internacionales- llega tarde y a deshora.
Entre los innumerables testimonios que avalan esta afirmación he recogido el de un observador privilegiado. Carlos Martino Branco, observador militar de las Naciones Unidas (UNMO), estaba en Bosnia durante la guerra y en particular durante la caída de Srebrenica. Era segundo jefe de Operaciones de la Oficina de UNPF.  Es un testigo esencial para afirmar que los serbios querían conquistar Srebrenica y expulsar a los bosnio musulmanes, pero no tenían intención alguna de cometer una carnicería (y así lo dijo en el momento de los hechos). Su información se basa en los informes de los observadores militares de las Naciones Unidas sobre el terreno
Al menos 2.000 bosnios musulmanes cayeron luchando contra las fuerzas serbias, es decir, en combate directo. Algunos argumentos importantes respaldan la tesis de que se produjeron antes de la caída final de Srebrenica en el verano de 1995. Otras cifras han sido manipuladas con fines propagandísticos y no arrojan información seria  para entender el conflicto yugoslavo.

La matanza de Srebrenica ha hecho correr ríos de tinta. El ejército bosnio (ABiH) estaba en condiciones de defenderse adecuadamente si hubiera aprovechado la ventaja sobre el terreno, pero no estableció un sistema de defensa efectivo e incluso no sacó partido a su ventaja en artillería pesada, que estaba bajo el control de las fuerzas de la ONU. La falta de respuesta militar contrasta con su actitud agresiva antes del asedio; los bosnios hicieron violentas incursiones contra las poblaciones serbias que rodean Srebrenica y provocaron muchas bajas entre la población civil serbia. La resistencia militar habría puesto en duda la imagen de “víctima” que se había construido tan cuidadosamente y que los musulmanes consideraron de suma importancia cuidar ante la opinión pública internacional. A lo largo de la operación hubo profundos desacuerdos entre los líderes del enclave. Desde un punto de vista militar, era una situación confusa. El carismático comandante de Srebrenica, Oric, estaba ausente. El gobierno de Sarajevo quiso dirigir el asunto y no autorizó su regreso. El poder militar cayó en manos de sus ayudantes, conocidos por su incompetencia. En una entrevista con observadores de la Unión Europea, el presidente local del SDP, Zlatko Dukic, dijo que Srebrenica formaba parte de un negocio de transacción que implicaba una ruta de apoyo logístico a Sarajevo, vía Vogosca. Añadió que la caída del enclave formaba parte de una campaña orquestada para desacreditar a Occidente y ganar el apoyo de los países islámicos. Esta fue la razón por la que Oric se mantuvo alejado de sus tropas. El Segundo Cuerpo del ejército musulmán no hizo nada para aliviar la presión militar sobre el enclave. Era sabido que la unidad serbia en la región, el Drina Corps, se hallaba exhausta y que el asalto  a Srebrenica era posible sólo a condición de que recibiera ayuda de otras regiones. Sarajevo no movió un dedo para lanzar  un ataque que habría dividido a las fuerzas serbias, debilitadas por el asedio en torno a Srebrenica.. El 9 de julio Osman Suljic imploraba a los observadores militares que dijeran al mundo que los serbios estaban usando armas químicas. Pura patraña. El mismo personaje acusó después a los medios de transmitir noticias falsas sobre la resistencia de las tropas en el enclave, y exigiendo una declaración de las Naciones Unidas. Según Suljic, las tropas musulmanas no respondieron con fuego de artillería pesada  y nunca lo harían. Al mismo tiempo se quejó de la falta  de alimentos y de grave situación humanitaria. Nunca se permitió a los observadores inspeccionar los almacenes.
A mediados de 1995 la guerra había dejado de atraer el interés público, por lo que un gran impacto en Srebrenica podría reanimar la atención pública. El asalto a Srebrenica, en el que no participó Belgrado, fue completamente innecesario y demostró ser uno de los ejemplos más significativos del fallo político del liderazgo serbio. La prensa occidental transformó los enclaves en un icono para el consumo de una opinión pública desinformada, cosa que los musulmanes supieron aprovechar rápidamente. La CNN, el mayor contribuyente a la intoxicación de la opinión pública hasta la fecha, transmitía diariamente imágenes de fosas comunes con miles de cadáveres obtenidas por satélites espías. Hasta la fecha no se han encontrado.

De haber habido un inevitable plan de genocidio, en lugar de atacar en una sola dirección, desde el sur al norte- lo que dejó la probabilidad de escapar hacia el norte y el oeste, los serbios habrían establecido el asedio de forma que nadie escapara. El puesto de observación de las Naciones Unidas sobre el Norte del enclave no fue molestado nunca y permaneció activo hasta después de las operaciones militares. Curiosamente el único soldado de las Naciones Unidas caído en la ofensiva de Srebrenica fue abatido por los musulmanes.
Hubo fosas comunes en las afueras de Srebrenica y en el resto de la ex Yugoslavia  donde se dieron los combates, pero no hubo fosas comunes respaldando a la campaña que se montó, ni en las cifras adelantadas por la CNN. Las fosas comunes están llenas de cadáveres de ambos bandos, como consecuencia de las batallas y por el resultado de un plan de genocidio, como ocurrió contra las poblaciones serbias en Trajina, en el verano de 1995, cuando el ejército de Croacia llevó a cabo matanzas masivas de todos los serbios que se encontraban allá. La prensa internacional mantuvo silencio a pesar de que el genocidio ocurrió a lo largo de tres meses. Sarajevo insistió en vender la tesis del genocidio, a la que se unieron en seguida las Naciones Unidas. Srebrenica permitió a los gobiernos occidentales alcanzar un acuerdo sobre la necesidad de cesar su neutralidad y comenzar una acción militar contra uno de los bandos en el conflicto. Sarajevo era consciente del hecho de que le faltaba capacidad militar para derrotar a los serbios. Era necesario crear las  condiciones para que la comunidad internacional pudiera hacerlo por ellos. Srebrenica jugó un papel vital en este proceso. La caída deliberada del enclave puede parecer un acto terrible de preparación maquiavélica, pero la verdad es que el gobierno de Sarajevo tenía mucho que ganar. Los serbios obtuvieron una victoria militar con muy negativos efectos colaterales, incluido su definitivo ostracismo.
El 24 de marzo de 1999 empezaron los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia. La campaña duró 79 días. No se ha determinado el número exacto de víctimas civiles, aunque se reconocen oficialmente no menos de 2.000 y 1.002 entre soldados del ejército yugoslavo y policías. Los daños materiales ascienden a decenas de miles de millones de dólares. Asombrosamente la OTAN y el gobierno norteamericano, en su afán por desestabilizar los Balcanes y de destruir Yugoslavia,  ampararon el genocidio cometido contra los serbios y montaron campañas falsas contra ellos de las que se beneficiaron los musulmanes. Cerca de 150 monasterios e iglesias de la Iglesia Ortodoxa Serbia fueron destruidos.

©Eliseo Bayo libro: del libro "Crónicas finales"

Más información:
Michel Collon: sobre el conflicto de Yugosgavia


 

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Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
Poemas del libro ©"...y el cielo es nuestra casa".
Poemas del libro ©"Dios Toro poderoso"
Artículos del libro: ©"Estrictamente prohibido" Reportajes censurados y otros retratos de la España negra.
Capítulos del libro © "El miedo, la levadura y los muertos", publicado en 1968, cuya edición, íntegra, fue censurada, mandada retirar, y guillotinada por orden del ministro de Información y Turismo de la época, Manuel Fraga Iribarne.

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