BOLIVIA, UN AÑO DESPUÉS DE LAS NACIONALIZACIONES


Una política exterior energética para España. Bolivia puede ganar la salida al mar .

Ninguna compañía extranjera ha abandonado el país. Bolivia llega a acuerdos con Brasil y Chile y anuncia relaciones diplomáticas con India, Sudáfrica, Libia e Irán.

¿Tiene España una política internacional orientada a resolver sus grandes deficiencias de materias primas energéticas? ¿Tiene capacidad de influir para establecer acuerdos a largo plazo en cada uno de los escenarios donde se libran hoy las grandes batallas por los recursos energéticos? ¿Dispone el gobierno de información de primera mano- exactamente, de primera mano- para poder trazar una política internacional consecuente? ¿Tiene instrumentos, técnicos y humanos, de primer nivel para llevar a cabo las negociaciones que requiere la actual “guerra mundial energética”? Una política internacional energética no puede estar desligada de los aspectos teóricos y de relaciones diplomáticas, ni tampoco de las empresas españolas – incluidas las asociaciones de empresas- que compiten en el mercado internacional por la obtención de contratos a corto y a largo plazo.
En el aspecto teórico y político el gobierno español- y una buena parte de la sociedad española- se halla incapacitado para actuar en uno de los frentes energéticos más importantes, la energía de fisión y la transmutación de los residuos radioactivos, a no ser que inicie una profunda autocrítica sobre los motivos que llevaron al parón nuclear.

En la cuestión del petróleo y del gas natural la tierra se ha movido literalmente bajo nuestros pies. España ha perdido visiblemente capacidad de negociar con gobiernos y Estados con los que tradicionalmente tenía relaciones fluidas y estables. Desaparecida la Unión Soviética, con la que los últimos gobiernos de Franco habían sostenido excelentes relaciones industriales y energéticas, las relaciones con Rusia hoy están bajo mínimos. Las relaciones con Irak fueron excelentes antes y durante el régimen de Saddam Hussein: hubo colaboración en la construcción de infraestructuras (grandes regadíos) y en el tema del petróleo. Lo mismo se debe decir de los países árabes, que han ido distanciándose de España. Argelia constituye un caso dramático. España ha perdido sus ventajas iniciales y se enfrenta a un futuro incierto. En sucesivos escritos iremos analizando, aunque sea esquemáticamente, la situación de los principales países productores de petróleo y de gas natural.
Hoy toca Bolivia.
Evo Morales celebró el 22 de enero el primer año al frente de la Presidencia de la República de Bolivia. Ha pasado un año lleno de turbulencias pero ha podido celebrar el éxito de la nacionalización de los yacimientos de hidrocarburos y la consolidación de sus relaciones internacionales. No han desaparecido los beneficios obtenidos por la venta de los productos, sino que ambos, las empresas extranjeras y el gobierno boliviano, se han beneficiado con los nuevos contratos. El primer indio llegado a la presidencia de un país suramericano se ha asentado en el poder: las encuestas le dan un 60% de apoyo. No quiere correr demasiado, quiere llegar lejos.
“El manejo de la energía ha sido hasta ahora su mayor éxito. Morales ha demostrado ser un maestro del pragmatismo”, dijo Michael Weinstein, un veterano analista de “Power and Interest News Report”, de Chicago.
Bolivia posee las mayores reservas de gas natural de América Latina después de Venezuela. Brasil y Argentina, los dos grandes países de América del Sur, dependen del gas de Bolivia. Al mismo tiempo Bolivia es uno de los países más pobres de América; más de la mitad de sus habitantes viven en la pobreza extrema. Los gobernantes bolivianos, a través de una serie de militares que llegaron al poder por pronunciamientos militares, no hicieron nada por aliviar la miseria de la población y entregaron la explotación de los yacimientos a las compañías de Argentina y de Brasil y de otros países. No es de extrañar que Evo Morales, llegado al poder por el Movimiento Al Socialismo, tuviera como prioridad absoluta la nacionalización de las empresas que antes habían sido privatizadas.
No todo fue sencillo, ni fácil, ni acertado. Morales se ha visto obligado a nombrar directivos que son muy fuertes en ideología pero muy cortos en experiencia. El aniversario de su llegada a la Presidencia ha coincidido con nuevas crisis internas en el gobierno. El 8 de febrero dimitió el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, por discrepancias con el presidente de la estatal petrolífera YPFB, Manuel Morales Olivera, aunque tres días después volvió a hacerse cargo del ministerio. Una de las causas de la crisis fue su protesta porque no se había protocolizado la totalidad de los 44 contratos de operaciones suscritos entre YPFB y 12 empresas transnacionales.
El 1 de mayo decretó la nacionalización de los yacimientos de petróleo y de gas natural. En ese momento se pensó que sería un fracaso por la acción combinada de las grandes corporaciones internacionales y del gobierno del poderoso vecino, Brasil. El otro gran problema al que tenía que afrontar Morales es la inexperiencia de la compañía nacional petrolífera boliviana, YPFB, para hacer frente al nuevo escenario. El decreto de nacionalización daba a las partes explotadoras de los recursos de hidrocarburos de Bolivia seis mes para renegociar los contratos con el gobierno. Pasado ese plazo las empresas extranjeras tendrían que abandonar el país y sus propiedades serían confiscadas, si no aceptaban la renegociación. El gobierno consideraba justo que las empresas de extracción y de exportación deberían entregar al Estado entre un 15% y un 18% de las inversiones realizadas y que el balance de beneficios e ingresos debería retornar a los bolivianos a través del Gobierno.
El gobierno de Morales pretende representar muy especialmente a la mayoría de la población indígena, cuyos recursos y el país entero ha sido objeto de explotación para beneficio en primer lugar de los conquistadores y luego de las castas dirigentes que se han ido sucediendo en el país. Al mismo tiempo, el presidente Morales y el equipo de gobierno saben que la nacionalización no es una decisión tan simple en lo económico como en lo popular. La explotación de los recursos naturales requiere grandes inversiones de dinero y grandes aportaciones de tecnología avanzada, todo lo cual se hallan en manos de sociedades extranjeras (bancos y empresas). Las negociaciones fueron lentas y complicadas. Algunas empresas como Repsol YPF estuvieron de actualidad cuando se hicieron públicas algunas de sus prácticas, vivamente reprendidas por el nuevo gobierno. Repsol tiene mala imagen por su complicidad con los gobiernos anteriores, y por la torpeza de sus directivos que no supieron manejarse adecuadamente con el nuevo presidente Evo Morales. Este les acusa de haber formado parte de la “conspiración” que se montó en Bolivia a raíz del decreto de nacionalización el 1 de mayo.En otoño las cosas se complicaron con la revuelta de los mineros del estaño que dejaron veinte muertos. Fue un enfrentamiento entre los empleados del gobierno que se hicieron cargo de las minas y los sindicatos que querían mejorar las condiciones salariales. Además el precio del estaño había subido en los mercados internacionales y los mineros que años antes tuvieron que abandonar su trabajo para ir a cultivar coca en las montañas exigieron volver a trabajar en las minas. El gobierno fue desbordado por la situación. Morales cesó al ministro y al director de minas, y se amplió la plantilla de los mineros.


En octubre estalló en La Paz la huelga de los sindicatos de conductores de autobuses y de taxis. Al principio pretendía ser sólo un día de huelga, pero la jornada acabó con gran confusión y se prolongaron los enfrentamientos entre los sindicatos y el gobierno. Morales cuenta con el apoyo de los sindicatos mineros y los cultivadores de coca, pero la unión de conductores de taxis y de autobuses respalda al candidato de la oposición.
Todo el mundo está de acuerdo en que el principal problema que tiene el gobierno es la renovación de los contratos de gas y de petróleo. El periodo de revisión acabó el 1 de noviembre. A principios de octubre Argentina firmó un acuerdo para comprar gas natural en términos más ventajosos para Bolivia y en mayor cantidad. Esto dio mucha tranquilidad al gobierno de Morales, aunque éste sabe muy bien que Argentina es principalmente un cliente comprador y no un inversor en producción o en exploración de yacimientos. Sin embargo los vientos soplaron a favor de Bolivia cuando Petrobras, la gran empresa energética brasileña, firmó el nuevo acuerdo y tras él vinieron otros. Los nuevos contratos fijaron unos ingresos netos entre el 50% y el 80% lo que animó a Brasil a invertir mil quinientos millones de dólares en nuevas infraestructuras y en exploración. Los nuevos contratos exigen que una parte de los beneficios de los consorcios internacionales sean invertidos en otras industrias bolivianas.
Los analistas internacionales( como Newton Garver, autor de “Limits of Power: Some Friendly Reminders”, experto en asuntos bolivianos) han destacado la prudencia y la sagacidad de Morales que ha conseguido lo que parecía imposible: nacionalizar los recursos energéticos del subsuelo y llegar a acuerdos con las compañías extranjeras sin necesidad de expropiar los bienes de éstas.
Tras el buen resultado de la nacionalización de los recursos energéticos, Morales se propone hacer lo mismo con las minas. En la agenda del presidente figuran otros temas no menos importantes, como el acuerdo estratégico con Chile y la devolución a los campesinos de grandes extensiones de tierras en las provincias amazónicas de Santa y de Beni. El gobierno boliviano ha emprendido las acciones políticas y legales para reparar los efectos desastrosos de antiguas derrotas, lo que significa recuperar parte del territorio perdido y en especial el histórico derecho a acceder al Pacífico. Como es sabido Bolivia perdió el territorio rico en el más popular de los fertilizantes en su guerra con Chile en el siglo XIX. Ahora esa porción de tierra carece de valor económico para Chile pero es de trascendental importancia para Bolivia.
Chile no cedería fácilmente el territorio a Bolivia, en parte porque es una cuestión “de honor”, pero su escasez de recursos energéticos le llevan a establecer acuerdos estratégicos con Bolivia en el tema del gas. Ambos países necesitan rediseñar sus relaciones. La salida al mar le felicitaría a Bolivia sus exportaciones de gas no sólo a Chile sino a México y a la costa occidental norteamericana, especialmente California, que actualmente se hacen a través de Perú.
La reconciliación entre Chile y Bolivia ya ha empezado y se escenificó con la presencia del boliviano Evo Morales en la toma de posesión de la presidencia chilena por la socialista Bachelet, como había hecho el antecesor de ésta, Ricardo Lagos, en la toma de posesión de Morales. Nunca se había visto algo parecido entre ambos países. Los nuevos aires en la política chilena, con una socialista moderada y pragmática, pueden permitir llegar a la definitiva reconciliación: territorios a cambio de gas natural. No es un mal acuerdo, si se entiende que esos territorios pertenecieron a Bolivia y fueron arrebatados por un acto de guerra. La opinión pública chilena en su mayoría- 60% según las encuestas- apoyan la solución “Mar para Bolivia”.
En la reunión de pragmáticos de la región (Morales, Bachelet) no falta el presidente brasileño Lula da Silva, quien enfatiza que los 186 millones de habitantes de Brasil necesitan el gas de Bolivia, pero los nueve millones de bolivianos necesitan a Brasil. Sin Brasil para comprar el Gas, Bolivia estaría condenada a muerte, dice. Un poco fuerte. Las relaciones entre ambos países han mejorado. Petrobras, controlada por el Estado brasileño, estuvo en contra de los nuevos contratos bolivianos y dijo que harían caer la inversión. Estudió la manera de salirse de Brasil, pero por el momento decidió quedarse.
Sin embargo no todo está hecho, especialmente fuera de la región. Los mercados internacionales y los fuertes intereses impulsados por las grandes compañías mantienen sus dudas y sus reticencias. En síntesis dicen que Evo Morales ha cosechado victorias a corto plazo, pero todo depende de la disposición de las compañías a aceptar inversiones a largo plazo. Ese es el meollo de la cuestión. Puestos a ser pragmáticos, lo ha sido el presidente boliviano pero también lo han sido las grandes compañías. No tuvieron más remedio que aceptar el lo tomas o lo dejas del juego presidencial, como es el caso de Petrobras y de Repsol. No se han resignado fácilmente a morder el polvo.
Lo que se discute es el futuro. Si Morales limita estrictamente los beneficios potenciales, los inversores extranjeros no aceptarán los riesgos que llevan la exploración de los nuevos yacimientos y la explotación de los actuales. Nadie toma riesgos si no tiene expectativas de recuperar el capital invertido y obtener el beneficio esperado. En dos años se verá si las compañías aceptan o no bailar con el gobierno. Morales tendrá que volver a ser pragmático y demostrar flexibilidad. Mientras tanto está afianzando sus relaciones internacionales. Próximamente recibirá la visita del emperador de Japón. El gobierno boliviano se apresta a abrir relaciones diplomáticas con India, Sudáfrica, Libia e Irán. España, donde se esgrime con demasiada frivolidad el papel de “puente con Europa”, puede ir perdiendo peso en sus antiguos territorios.

©Eliseo Bayo, del libro: "Crónicas finales"

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.




Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
Poemas del libro ©"...y el cielo es nuestra casa".
Poemas del libro ©"Dios Toro poderoso"
Artículos del libro: ©"Estrictamente prohibido" Reportajes censurados y otros retratos de la España negra.
Capítulos del libro © "El miedo, la levadura y los muertos", publicado en 1968, cuya edición, íntegra, fue censurada, mandada retirar, y guillotinada por orden del ministro de Información y Turismo de la época, Manuel Fraga Iribarne.

cronicasfinales@gmail.com

Temas



Archivos

Enlaces

Del libro "Crónicas finales"

Otros

Google Scholar

BloGalaxia


Technorati Profile
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]