JUICIO EN FRANCIA POR LAS CARICATURAS DE MAHOMA: GANA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN CONTRA EL INTEGRISMO



Los musulmanes deben aprender a vivir en el mundo profano, sobre todo si residen en países que no comparten su cultura ni sus creencias
Deben respetar el modo de vida de los países donde viven. Si no les gusta, están en su derecho de marcharse.

La fiscal Anne de Fonttete propuso el jueves 8 de febrero archivar el juicio iniciado un día antes contra el director del semanario satírico Charlie Hebdo, Philippe Val, por la publicación de las caricaturas contra Mahoma. La fiscal dijo que las viñetas satíricas criticaban el uso que los terroristas hacen del islamismo, pero no atacan al Islam. Esa es una posición jurídica sensata desde todos los puntos de vista.
El asunto era claro. No se discutía otra cosa que el derecho a la libertad de expresión dentro de los límites de la Ley. Y la ley permite el ejercicio del humorismo satírico y brutal con intenciones políticas o simplemente sin intenciones. Es la base de una sociedad libre. Francia empezó el camino hacia la Revolución Francesa y hacia la libertad moderna reclamando y ejerciendo el derecho a la libertad de expresión. No era, pues, buen lugar para ir a buscar la condena de un semanario satírico con un historial cargado de irreverencias y muy leído por los franceses.
El semanario publicó las caricaturas del 8 de febrero de 2006, una de ellas original y dos eran reproducciones de las previamente publicadas por el periódico danés en 2005 y que causó un terremoto en el mundo islámico. En septiembre un juzgado sueco desechó la demanda contra el periódico que las publicó por primera vez. Los fundamentalistas franceses se lanzaron a la carga, animados quizás por el precedente del periodista Jacques Lefranc, redactor jefe de France-Soir, despedido por haber tenido el coraje de publicar las caricaturas.
La querella contra Charlie Hebdo fue presentada por el conservador imán de la Mezquita de Paris y por la unión de organizaciones Islámicas de Francia, de carácter fundamentalista, y por la extremista wahabí saudí Liga Islámica Mundial. La acusación particular había pedido seis meses de prisión y una multa de más de 28.500 euros. Ah, no, se dijeron los franceses. No había que ceder ni un palmo. Charlie Hebdo se caracteriza por su combate contra todo tipo de racismo y de integrismo. En la Francia republicana la mayoría hizo piña en defensa de la libertad de expresión, bajo la idea de que no se debería dar marcha atrás en este caso (ni en ningún otro) que suponga una autocensura para los periodistas y los medios y mucho menos una censura externa, alimentada por gente intransigente.

Dos días antes de que se iniciara el juicio el diario francés Liberation publicó una carta firmada por numerosos intelectuales y por representantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos dando su apoyo a Charlie Hebdo. ¿Era prudente la publicación de las caricaturas, en medio de una situación política internacional muy tensa, caracterizada por la ofensiva contra el mundo árabe? Son dos cosas distintas, vienen a decir los firmantes. “La libertad de expresión y la laicidad necesitan reafirmarse más que nunca. Los que resisten al integrismo no tienen más que la pluma y el lápiz para hacer frente a las amenazas. Los demócratas del mundo entero, y en concreto los musulmanes esperan encontrar en Europa y en particular en Francia, un remanso laico donde su palabra no sea obstaculizada ni por la dictadura ni por el integrismo. Si Charlie Hebdo es condenado, si la autocensura generalizada hiciera jurisprudencia, perderíamos ese espacio común de resistencia y libertad. Por estas razones apoyamos a Charlie Hebdo y el derecho de continuar criticando todas las religiones sin excepción”.
Testificaron periodistas y políticos y el propio ministro del Interior Nicolás Sarkozy escribió una carta de apoyo al semanario. Sarkozy lo dijo bien claro: “Prefiero un exceso de caricaturas a una ausencia de caricaturas”. El líder del centro y candidato presidencial Francois Bayrou definió la libertad de expresión como el “pilar central de la sociedad en que vivimos nosotros”. “Nos protege a todos, a los creyentes, a los no creyentes, a los agnósticos”, dijo.
La fiscal argumentó que los Musulmanes Franceses habían puesto una querella por la publicación de las caricaturas de Mahoma alegando que atacaban a un grupo de personas a causa de su religión. En su pronunciamiento exculpatorio la fiscal dejó claro que las caricaturas no atacan a la fe del Islam, ni a las convicciones religiosas de nadie, sino que denuncian a los terroristas que pretenden actuar en el nombre del profeta y en el nombre del Islam.


El Consejo Francés para la Fe Musulmana se quejó de que el caso adquiriera dimensiones políticas. ¿Pero qué otra cosa podía ser? El tribunal no estaba allí para discutir de teología sino para tratar de un tema de libertad de expresión.
Disintiendo de la afirmación del amplio del titular de un importante rotativo madrileño, en Francia “no se juzgaba el derecho a la blasfemia”. No creo que exista en ninguna parte un texto que lo apruebe. En estricto sentido es la ofensa realizada directamente contra Dios, sin intermediarios. Un ataque contra el uso y al abuso que alguien hace de cualquier religión no es una blasfemia e incluso puede ser algo necesario.
Una cosa es la Fe, la creencia en Dios y las prácticas religiosas; otra cosa es la utilización de la Fe para someter al pueblo; otra cosa es emprender guerras con el pretexto de la religión. Existen guerras de religión o guerras en las que se utiliza la religión para justificar la guerra. La guerra santa forma parte de las tres religiones basadas en libros a las que pertenece más de la mitad de la población mundial. Por hablar de los primeros, los judíos, su historia está ligada a la guerra, a la búsqueda de un territorio, a la creación de una nación en la que sólo se adorará a su Dios manifestado. Por lograr ese objetivo los judíos manejan a Dios, lo ponen por Testigo de sus finalidades políticas, cometen crímenes horribles en su nombre. No es Jehová el Dios Terrible de los Ejércitos, los terribles son los que invocan su nombre para cometer atropellos que están penados por las Tablas de la Ley invocadas por los judíos. El Islám llamó a la Guerra Santa contra los infieles y con ella construyó un imperio y se extendió por todos los confines de la Tierra. La religión cristiana, inicialmente basada en el amor, en la caridad y en el contenido del Sermón de la Montaña, se convirtió rápidamente en la religión del Imperio y la Cruz fue el instrumento para llevar la guerra y la destrucción. No estoy diciendo nada nuevo.

De las tres religiones basadas en libros que han servido de pretexto para la Guerra (verdaderamente mundial), sólo una, la cristiana, ha ido evolucionando hasta encarnarse en sociedades civiles basadas en los derechos fundamentales de la persona. Los cristianos tienen una larga experiencia de horrores y de sufrimientos, han conocido la guerra en todas sus formas, han fundado sociedades y sistemas sobre la base del reconocimiento de las libertades fundamentales (de conciencia, de pensamiento, de expresión, de enseñanza) y de los derechos de la persona (de asociación, de manifestación, de igualdad ante la ley, libertad para cambiar el sistema político si no les gusta aquel en el que viven). Las sociedades cristianas se han hecho cada vez más laicas, más tolerantes, más abiertas al mundo. Sus habitantes, cualquiera que sea su religión, se han habituado al mundo profano. No hay una línea en los Evangelios que pueda ser utilizada, ni aún tergiversada, para justificar la invasión de un país, la matanza de centenares de miles de personas, la tortura y el robo. El que crea hoy que el Jesús de los Evangelios y el Dios de la Biblia le han llamado para enviar oleadas de bombarderos contra un país, está loco, es un pervertido, o simplemente es un desaprensivo e inmoral ejecutivo al servicio de intereses económicos bastardos.
Los judíos de hoy, agresivos, intrusos, violentos, usurpadores de territorios no pueden invocar ningún precepto divino para justificar su conducta, y si lo hacen no pueden exigir que estemos de acuerdo con ellos. A los judíos les suena extraño la definición que de ellos se ha hecho esta semana a propósito de su provocadora invasión de la plaza de la Mezquita en Jerusalén. En efecto, son un grupo ajeno, venido de no se sabe dónde, el que ha roto el equilibrio secular en la zona.
Los musulmanes de hoy deben aprender a vivir en el mundo profano, sobre todo si residen en países que no comparten su cultura ni sus creencias. Deben ser respetuosos con el modo de vida de los países en los que quieren vivir. Si no les gustan esas formas de vida, están en su derecho de marcharse. Si pretenden imponer sus leyes religiosas, recibirán la respuesta de ciudadanos mucho más evolucionados que ellos en esa cuestión.
Las ideas religiosas pertenecen al ámbito de lo privado. Todas las personas tienen derecho a dirigirse a Dios, bajo cualquier advocación, a rezarle en su idioma, a seguir sus enseñanzas. Si son rectos, si su corazón lo es, si la enseñanza es verdaderamente divina practicarán el respeto, la tolerancia, la convivencia, la alegría de compartir la diversidad. Si no, deben callarse.

©Eliseo Bayo, del libro: "Crónicas finales"

 


Imágenes de Charlie Hebdo y El Jueves
02/03/2008 20:48.

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Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
Poemas del libro ©"...y el cielo es nuestra casa".
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Artículos del libro: ©"Estrictamente prohibido" Reportajes censurados y otros retratos de la España negra.

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