LA EXTENSIÓN DEL CONFLICTO: LA GUERRA EN EL CUERNO DE ÁFRICA

 
Tropas etíopes y norteamericanas invaden Somalia con el pretexto de la lucha contra el terrorismo de Al Qaeda. Lo que buscan es el petróleo

El año 2007 se estrena con nuevas intervenciones militares, en Somalia, que se añaden al desastre de la guerra en Irak y en Afganistán y al anuncio otra vez de un ataque inminente contra Irán. La BBC de Londres dio noticia el 10 de enero de los ataques aéreos en la región de Banka-Jiiera, en el Valle de Juba. Los disparos impactaron sobre los asistentes a una boda. A finales del diciembre de 2006 fuerzas terrestres de los Estados Unidos  ayudaron a las etíopes para arrojar de Mogadiscio a la Unión de Tribunales Islámicos (ICU, siglas en inglés) e implantar un gobierno Federal provisional. Según Reuters cinco mil soldados etíopes intervinieron en Somalia a finales de julio (2006) con el objetivo de aplastar al ICU. En diciembre ya eran treinta mil. Diversas fuentes (como William Church, del Centro de Estudios Estratégicos de Salt Lake) han confirmado la implicación de los Estados Unidos en el envío previo de armamento a Etiopía entre 2005 y 2006.
La razón ha sido substituida por el delirio. La intervención de las tropas etíopes y norteamericanas en Somalia ha sido justificada ante la opinión pública mundial como un nuevo pretexto de la lucha contra el terrorismo de Al Qaeda. Aunque tal excusa resulte apestosa, la prepotencia de la política exterior norteamericana, basada prioritariamente en la ocupación de los territorios ricos en petróleo, no ha necesitado un argumento más original. Si no se puede decir, ni defender, el motivo principal, huelga todo lo demás.
A principios de diciembre de 2006 el general John Abizaid, comandante militar norteamericano encargado de supervisar las operaciones militares en Oriente Medio, en Asia Central y en el Cuerno de África, se reunió con el primer ministro etíope y justamente tres semanas después los países que ambos representan intervinieron militarmente en Somalia.

El portavoz del parlamento provisional somalí, Sharif Hassan Sheikh Adan, acusó a Etiopía de sabotear cualquier posibilidad de paz en Somalia. Denunció a Etiopía por estar detrás del colapso de las conversaciones de paz entre el gobierno provisional y los Tribunales Islámicos y rechazó la idea de que los tanques puedan llevar la estabilidad a Somalia después de 16 años de guerra. “Creo que la seguridad creada por los Tribunales Islámicos durante los seis meses que han estado gobernando no pueden ser reemplazada por las tropas etíopes, incluso aunque permanezcan en Somalia durante seis años”, dijo. También criticó el papel del gobierno de los Estados Unidos en la crisis somalí, añadiendo: “América ha bombardeado recientemente a la población civil pero ha dicho que se trataba de “terroristas”, y ¿dónde están los terroristas?


La Alianza canadiense para la Paz, una organización independiente que agrupa a ciudadanos que se movilizan contra la política agresiva de Washington y a favor de la consolidación de la Paz, ha denunciado (19 de enero de 2007) los ataques aéreos norteamericanos contra el sur de Somalia que causaron docenas de muertos. La excusa de los bombardeos fue nuevamente la supuesta relación de la más que sospechosa organización Al Qaeda con la poderosa Unión de Tribunales Islámicos que es el objetivo real de los ataques norteamericanos para librarse de la influencia de los islamistas en la región.
La Unión de Tribunales Islámicos domina la mayoría del país desde junio de 2006 en que logró empezar a pacificar el país y a apartar a los señores de la guerra.
Para muchos somalíes la ICU representa los primeros pasos hacia la paz en los últimos quince años y ha logrado la vuelta a la actividad normal en Mogadiscio, incluida la apertura del aeropuerto y del puerto, cerrados durante los últimos 5 y ocho años respectivamente. Los comerciantes y la mayoría de la población dieron la bienvenida al nuevo régimen. En junio pasado unos cien mil somalíes recorrieron las calles de la capital portando pancartas en apoyo del ICU y recomendando a los Estados Unidos que abrieran los ojos y dejaran de apoyar el gobierno de los señores de la guerra. Washington no estaba dispuesto a tolerar la presencia de un gobierno islámico en la región, dada su situación estratégica en el Cuerno de Africa, en la boca del Mar Rojo y en la ruta del Canal de Suez y el Oriente Medio. Si a esto se añade que el subsuelo de Somalia es abundante en recursos energéticos no hará falta más explicación.
La Unión Islámica ha sido capaz de liderar un país dividido entre diversos clanes y crear una oposición unificada frente al gobierno interino apoyado por los Estados Unidos. Precisamente la moderación y la falta de sectarismo de la Unión Islámica es lo que al parecer más incomoda a Washington dado que su estrategia en Oriente Medio se basa en la división del Oriente Medio entre fracciones sectarias. El 20 de julio las tropas etíopes entraron en la ciudad somalí de Baidoa, en el Sur, para apoyar  a Abdullahi Yusuf, un antiguo señor de la guerra, y al gobierno provisional patrocinado por las Naciones Unidas. Etiopía, aliado de los Estados Unidos en la región, y país receptor de ayuda masiva militar de los Estados Unidos, reaccionó inmediatamente. Somalia se deterioró como Estado bajo el gobierno interino que nunca gozó del apoyo de la gente. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidos aprobó la resolución 1752 autorizando la intervención extranjera en Somalia, lo que provocó que miles de personas se manifestaran en la ciudad en contra de esa medida.
La Alianza Canadiense para la Paz subraya los numerosos paralelismos entre Somalia y Afganistán; en ambos casos un gobierno de señores de la guerra apoyado por los Estados Unidos es repudiado por la gente del país y la intervención extranjero destruye las posibilidades de paz y de autodeterminación. La acción agresiva de los Estados Unidos amenaza con desestabilizar el Cuerno de África y el Oriente Medio.
El primer tribunal islámico se estableció en 1994 después de la retirada de las tropas norteamericanas. No se discute que los “tribunales islámicos” sean extremistas pues realmente lo son en la aplicación de las leyes religiosas, pero no se ha demostrado su vinculación con al Qaeda. Se ganaron la simpatía de la gente porque implantaron el orden, ayudaron a la población con medidas sociales y acabaron con el régimen de los señores de la guerra Algunos analistas rigurosos que conocen bien la región, como el doctor Michael Weinstein, reconocen que los tribunales islamistas son vistos como gente relativamente honesta y más entregada a su país que a sus propios intereses, y además no conectados con poderes extranjeros. “La erupción de un Islamismo militante político opuesto al Gobierno Federal provisional y contrario a los intereses de los señores de la guerra, alzándose sobre esa estructura, provocó la terrible reacción de éstos”.


La violencia de los clanes alcanzó su punto álgido cuando el dictador pro norteamericano Mohammed Siad Barre fue barrido en 1991. Un año más tarde veinte mil soldados norteamericanos fueron enviados a Somalia con el pretexto de emprender una acción humanitaria de las Naciones Unidas, pero en enero de 1993 un informe de Los Angeles Times reveló que las empresas petrolíferas norteamericanas Conoco, Amoco, Chevron y Phillips habían obtenido grandes concesiones del gobierno de Barre para explorar yacimientos. De hecho la base de Conoco en Mogadiscio fue utilizada como Embajada de los Estados Unidos. Las concesiones se extendían a miles y miles de hectáreas del territorio en cuyo subsuelo existen grandes reservas de petróleo y de gas natural. Como es conocido la intervención norteamericana acabó en gran desastre, dejando al país sumido en un caos. Los Estados Unidos buscaron incesantemente la ocasión para volver y no dejaron de fabricar pretexto para la nueva intervención armada. Su presencia en aquella lejana región de Africa fue considerada como estratégica para los Estados Unidos. La defensa de los motivos para intervenir fue dejada en manos de grandes grupos de presión, como el Instituto Americano de la Empresa quien empezó a divulgar el bulo de que “Al Qaeda y sus aliados habían realizado ataques en media docena de países africanos, desde Kenya hasta Marruecos, mientras que los débiles gobiernos africanos eran incapaces de echar a los terroristas del santuario de unos territorios ingobernables”. En seguida se preparó el fantasma de la aparición de “señales de disturbios y radicalización entre los países musulmanes de Africa”. En ese momento, es decir ahora, los Estados Unidos ya importan de Africa el 15 por ciento del petróleo y se espera que crezca cada vez más la importación desde esos países. Africa no es importante sólo para la exportación de los productos de las empresas norteamericanas- sólo las afro/americanas venden por valor de cien mil millones de dólares anuales- sino que se ha convertido en una “cuestión de seguridad” estratégica para el abastecimiento energético de los Estados Unidos.

©Eliseo Bayo, del libro: "Crónicas finales"

Más información:
Alfredo Embid:
Guerra y expolio en Somalia: el terrorismo como excusa y la ayuda humanitaria como camuflaje


 

16/02/2008 16:25.

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Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
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