Javier Solana actúa de espalda a los intereses españoles en la cuestión de Kosovo. Rusia anuncia el veto a la independencia y Europa y los Estados Unidos ponen en peligro la Carta de las Naciones Unidas.
Se ha acabado el proceso de negociaciones en Viena sobre el futuro estatuto de Kosovo que ha durado catorce meses. El embajador norteamericano en las Naciones Unidas, Zalmay Khalilzad, dijo a principios de julio que el Consejo de Seguridad debería tomar una decisión urgente sobre la situación definitiva de Kosovo y emplazó a Rusia a que se manifestara en “la dirección correcta”. Cristina Gallach, la veterana portavoz de Javier Solana se alineó en seguida con ella. Añadió que si Rusia rechazaba el plan de independencia de Kosovo, Bruselas tendría que tomar el asunto en sus manos y actuar en consecuencia. La incontinencia verbal de la portavoz le ha hecho olvidar sin duda que Rusia tiene derecho de veto en las Naciones Unidas, y revocarlo supondría nada menos que la revisión de la Carta fundacional de las Naciones Unidas.
Rusia tiene razones fundamentales- que apoyan China, Indonesia y Sudáfrica- para oponerse a la independencia “internacionalmente supervisada” de la provincia serbia, propuesta por el borrador del finlandés Marti Ahtisaari, enviado especial de las Naciones Unidas en Kosovo. Según este plan, que el finlandés presentará a Ban Ki Moon y éste, a continuación, lo hará llegar al Consejo de Seguridad, Kosovo obtendría en 120 días la independencia, si al cabo de ellos Belgrado y Pristina no se hubieran puesto de acuerdo tras ese periodo de conversaciones.
Serbia ha rechazado el plan, mientras que los líderes albaneses lo han aceptado. El plan prevé la salida de la misión de las Naciones Unidas en Kosovo que será reemplazado por una comisión de la Unión Europea que se encargaría de la policía y de la justicia a través de un llamado Representante Civil Internacional con poderes para intervenir en la vida política de Kosovo, con funciones parecidas a las del Alto Representante para Bosnia. Inglaterra apoya activamente el plan de Ahtisaari.
España, a pesar de las repercusiones que puede tener la solución independentista de Kosovo sobre el problema vasco, apoya la intervención de la Unión Europea (lo que puede implicar un enfrentamiento entre Solana y Zapatero, que miran más por sus ambiciones personales que por la cuestión nacional). Eslovaquia y Rumania están en la línea “europea”. El objetivo de Washington es unir a los Estados Unidos y a la Unión Europea en contra de Rusia a la que hacen responsable del caos que puede producir el veto ruso, ya que los Estados Unidos se alinearían con los países musulmanes a favor de la Independencia, mientras que otros países europeos no la reconocerían.

El plan Ahtisaari es una solución automática, caprichosa e irreal, que rebaja al nivel de cero lo contemplado en la Carta sobre el principio del derecho a la autodeterminación de los pueblos. Para Vitaly Churkin, embajador ruso ante las Naciones Unidas, el borrador es de una irresponsabilidad completa, puesto que los albaneses de Kosovo no tendrán ningún interés en negociar nada si de todas maneras la independencia se logrará “automáticamente” pasados cuatro meses de conversaciones insulsas. Moscú no aceptará ninguna solución que no sea apoyada por Pristina y por Belgrado, es decir, si no hay un acuerdo pleno entre las partes. Rusia sostiene que la idea de la independencia de Kosovo es artificial, provocada, con el propósito claro de servir de eslabón en la cadena de acontecimientos que se encaminan a rediseñar el mapa mundial de acuerdo con los intereses anglo-norteamericanos. Jamás se mencionó la independencia de Kosovo antes de los bombardeos ordenados por la OTAN en 1999 contra Yugoslavia, cuando el objetivo era cambiar la estructura federal de Yugoslavia. Los bombardeos afectaron profundamente a la composición demográfica de Kosovo cuya población serbia cayó del 30% a menos del 10%, reduciéndola a la condición de gueto. Si se declara la independencia, más de 180.000 no albaneses de Kosovo tendrán que huir hacia no se sabe dónde, porque su seguridad no estará garantizada en un “país soberano” convertido en paraíso de señores de la droga y de la delincuencia con la complicidad o la indiferencia de la Unión Europea.Este hecho cuestiona la legitimidad de las autoridades actuales de Kosovo.
Analistas políticos que han observado las consecuencias de la guerra provocada contra Yugoslavia sostienen que los bombardeos ordenados por la OTAN- provocando numerosas víctimas civiles, al elegir objetivos densamente poblados-, sirvieron para estimular los sentimientos nacionalistas de Albania.
El entusiasmo de Cristina Gallach por su jefe la lleva a decir cosas que seguramente no le gustarán a Solana, “el negociador negociado”, orgulloso de haber dirigido la OTAN durante cinco años, una Organización, dice Cristina Gallach, “que, bajo el liderazgo de los Estados Unidos, ha defendido la democracia y la libertad a lo largo de más de cincuenta años”. Caray, ¿dónde están esos países supuestamente conquistados para la libertad y la democracia en tantos años de intervenciones militares? El socialista/ progresista Solana pasará a la historia por haber aprobado el uso de bombas de racimo sobre los suburbios residenciales densamente poblados de Belgrado, aunque, como explica cándidamente su portavoz, “no se usaron deliberadamente contra civiles y se tomaron todas las precauciones para impedir víctimas civiles”. Claro que cuando hubo muertos civiles, como ella misma reconoce, “fue una cuestión de profunda lamentación, como lo hizo saber la propia Alianza”. Magnífico. Los árabes acusan a Javier Solana de estar listo para condenar sistemáticamente los actos de violencia contra los israelíes, pero de no reaccionar cuando se trata de civiles palestinos, niños incluidos, asesinados por las fuerzas israelíes. En su intento de justificar a su jefe, Cristina Gallach se enredó en una correspondencia con el periodista del Jerusalem Post, Isi Leibler, a propósito de una crítica feroz de éste a Miguel Angel Moratinos, entonces (2003) Representante Especial de la Unión Europea para el Proceso de Paz en el Oriente Medio, en la que vino a reconocer que en efecto la OTAN había utilizado bombas de racimo contra la población civil, con la aprobación de Solana, lo que permitió al periodista volver a preguntarle las siguientes cuestiones: “¿Trató la OTAN, con la autorización de Solana, de “eliminar” a Slobodan Milosevic bombardeando su casa situada en un centro residencial? ¿Autorizó Solana los bombardeos que incluían áreas residenciales y provocaron la pérdida de vidas humanas? La respuesta a estas preguntas debería ser afirmativa, le dice el periodista y así lo confiesa cándidamente Cristina Gallach.
La mutilación de una parte de Serbia con la independencia de Kosovo creará un precedente muy peligroso que hará detonar más de doscientas situaciones donde se propugna el derecho a la autodeterminación con argumentos retorcidos que no están recogidos en la Carta fundacional de las Naciones Unidas. Lo que se pretende ya no es sólo la independencia de Kosovo sino extender el conflicto a otras regiones del mundo en las que líderes corruptos de pequeñas sectas ultra/nacionalistas y minoritarias podrían apoderarse de una parte de un territorio para minar la potencia del Estado/Nación existente.
No sólo es llevar la crisis a Europa- cuya reducción a un conjunto de Estados menores irrelevantes ha sido siempre un objetivo de las principales potencias imperialistas-, sino también el conflicto a las regiones europeas adyacentes pobladas por albaneses, como Macedonia, Montenegro y el Norte de Albania. Y están Abjazia, Osetia del Sur, Nagorno Karabakh en la cada vez más conflictiva región del Cáucaso.
El primer ministro serbio Vojislav Kostunica ha protestado contra la política norteamericana sobre Kosovo- Metohija, y ha afirmado que Serbia rechazará y anulará cualquier forma de independencia de su provincia meridional que seguirá formando parte inalienable de Serbia. Todo, en vísperas de un verano que alcanza su clímax con movimientos de tropas por todas partes.
©Eliseo Bayo, del libro: "Crónicas finales"