CHINA, LA ESCENIFICACIÓN DEL DESENCUENTRO

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El protocolo de recibimiento de primeras autoridades extranjeras en visita oficial suele revelar claramente las intenciones ocultas y las expectativas del país anfitrión respecto de huésped. No son iguales todos los recibimientos. Dependen de la naturaleza de las relaciones, del grado de afinidad de los jefes de estado e incluso de las simpatías o antipatías mutuas, que se muestran por medio de numerosos signos.
La prueba máxima de que dos presidentes no se toleran en lo personal- ni se llevan bien en lo político- es visible por la ausencia de visitas recíprocas. El presidente Bush no ha invitado al presidente Rodríguez Zapatero a tomar el te en la Casa Blanca, ni mucho menos a poner los pies sobre la mesita del salón. Quizás devuelve así la descortesía del presidente Zapatero permaneciendo sentado al paso de la bandera norteamericana en un desfile de las fuerzas armadas en Madrid. Más que descortesía se debe hablar en este caso de actitud política, pues el presidente Zapatero quiso demostrar con ese gesto- incorrecto desde el punto de vista convencional de lo diplomático, pero valiente desde lo político- su repulsa a la agenda norteamericana de agresión militar y de intervención imperialista en numerosas partes del Globo. No debería interpretarse como una afrenta a la bandera, ni mucho menos al pueblo norteamericano, sino como una elección política y moral contra lo que puede entenderse como un secuestro del alma de la gran nación americana- cuna de las libertades modernas- por parte de un poderoso grupo, los neoconservadores, que ni siquiera representan los intereses del pueblo americano sino las oscuras ambiciones de otros países (léase Israel y el Reino Unido) que están arruinando todo lo que los Estados Unidos habían llegado a simbolizar.

El presidente Bush, asimismo secuestrado por la misma pandilla, y cuya visión de las artes de la diplomacia no va más allá de la que tuvieron algunos de sus antepasados bajo el signo de la cañonera, utiliza el protocolo al estilo del que usó el desaparecido Juan Pablo II cuando obligó éste al poeta y sacerdote Ernesto Cardenal a arrodillase ante él, en un acto público de la recepción del pontífice en Managua.
Ni el uno, Bush, ni el otro, el Papa, han sabido renunciar a no exteriorizar sus sentimientos personales en un ambiente ajeno. Sobre ambos primó su percepción de ambicionar ser los amos del mundo y su determinación de hacerlo notar. Sin embargo ambos deberían saber que el mundo no les pertenece, ni en lo material ni en lo moral. Y además, no lo merecen, pues tanto el uno como el otro antepusieron los intereses espurios de los clanes enquistados en las instituciones a las que representan, al logro de la paz y la felicidad de los países y de los ciudadanos. Ambos, los círculos más reaccionarios del Vaticano y de la Casa Blanca, como caducos representantes de la Cruz y la Espada, reproducen una diplomacia que en un caso conduce a la guerra de exterminio de poblaciones, y en el otro no la condena con la misma contundencia con que quiere imponer su ley moral acomodada al mantenimiento del poder terrenal. Al menos el sucesor de Juan Pablo II debería saber que el mundo- ancho y ajeno, según dijo el poeta, copiándolo del sentido común- está esperando un compromiso mayor con la defensa de las Libertades y de los Derechos que están por encima de las instituciones pasajeras.

La reciente visita del presidente de la República Popular de China Hu Jintao ha estado marcada por la marcada hostilidad del presidente norteamericano al país del visitante. Bush no busca el diálogo. Está incapacitado, quizá genéticamente, a no ver el mundo en su variedad “inevitable”. El concepto que Bush tiene del diálogo se reduce a un solo lema: “Hagan ustedes en el acto todo aquello que previamente les he indicado que hagan”. Añadiendo: “Si quieren ser mis amigos, o mejor si quieren seguir estando vivos, compórtense como conviene a su condición de servidores de lo que yo entiendo que es la causa occidental”.
Probablemente el mundo no ha terminado de darse cuenta de que el presidente Bush ha decidido ya qué hacer con el planeta- jugando a patadas con el Globo, al estilo del Gran Dictador-, y se comporta como si hubiera ganado todas las guerras que ha iniciado y todas las que está dispuesto a emprender. No de otra forma se relaciona con el mundo.
El problema radica en que, efectivamente, no ha ganado todavía ninguna de las guerras iniciadas hasta ahora, lo que lleva a pensar que tampoco ganará las siguientes. Y si no lo consigue, lo que habrá no será solo una derrota militar prolongada, sino una revuelta mundial de dimensiones colosales que puede hacer saltar el mundo por los aires.
Bush y su equipo – del que no puede prescindir porque todos se hallan pedaleando la misma bicicleta en la cuerda sobre el abismo – comparten algún secreto no conocido por el resto de los mortales. Su política de guerra no puede tener otro objetivo que la guerra misma, pues es imposible racionalmente pensar en una victoria en tantos frentes a la vez.
China representa numéricamente la quinta parte de la población mundial – que podría ser la cuarta si se cuentan los chinos que residen en el extranjero y la mitad de la población o más, si se añaden todos los habitantes de este planeta con características asiáticas y que de alguna manera reconocen a China como la primera potencia del futuro, su “Casa Madre”.
China ha aspirado “desde siempre” a formar un imperio mundial.
Las reglas de la política obligarían pues a tratar a China no como al anfitrión le gustaría que fuese, sino lo que es, un gigante que lejos de estar dormido se desayuna cada día con las reservas que se hallan fuera de su territorio.
Bajo la perspectiva de la "política de la cañonera” la Casa Blanca trazó la agenda de lo que se debería hablar con el presidente Hu Jintao, quien por cierto visitaba por primera vez los Estados Unidos, desde que llegó al cargo de Secretario General del Partido comunista de China en 2002 y a Presidente del inmenso país en 2003. Lo que interesaba principalmente a la Casa Blanca era centrar los temas en tres asuntos principales: Lograr la revalorización de la moneda China (a fin de encarecer sus exportaciones); implicar a China en las acciones para detener la carrera nuclear armamentística de Irán y Corea del Norte y por último comprometer a China en la mejora de los derechos humanos y de la libertad de religión en su territorio. Tres asuntos que siendo mayores se convirtieron en menores por la torpeza del anfitrión.
Por su parte los chinos viajaban con una maleta bien ligera: reafirmar el compromiso de que Taiwan no logre avanzar en su independencia formal del territorio chino, y lograr que le presidente Hu Jintao recibiera honores plenos propios de un jefe de estado, tal como fueron recibidos en su día Deng Xiaoping y Jiang Zemin.
La Casa Blanca decidió desde el inicio no darle al viaje de Hu Jintao carácter de visita de Estado y no agasajarlo con una comida de tal rango. Obviamente este tratamiento decepcionó e irritó a los chinos, lo que no ayudaba a predisponerlos para ningún acuerdo. El presidente del Comité Nacional para las Relaciones China – EEUU se llevó las manos a la cabeza. y algunos influyentes políticos de la Casa Blanca y miembros del Congreso dijeron que fue una torpeza mayúscula. Hubo muchas más. Los “fontaneros” de la Casa Blanca organizaron algunas provocaciones, como permitir que se colara en la recepción una mujer china de notorios antecedentes. Desplegó una bandera en la que se podía leer: “La gente mala muere pronto”, “Hu Jintao, tus días están contados”, y a continuación dirigiéndose a Bush en inglés gritó: “Presidente Bush, impide que se persiga a Falun Gong. Alto a la tortura y a los asesinatos. Falun Dada es bueno”, y organizaron algunas provocaciones, como permitir que se colara en la recepción una mujer china de notorios antecedentes.

 


Logo de Falun Gong 法輪功



El movimiento Falun Gong no podía haber soñado con mejor escenario para darse a conocer en todo el mundo. Miembros de ese movimiento siguen a los dirigentes chinos en sus desplazamientos, pero nunca habían tenido la oportunidad de lograr un golpe tan efectista. La activista Wang Wenyi estaba provista de un pase que la acreditaba como reportera de “The Epoch Times”, un diario chino simpatizante con la secta. Wang era conocida de los servicios secretos pues hizo lo mismo hace cinco años en Malta durante una visita de Jiang Zemin.
Los miembros de Falun Gong son conocidos por sus prácticas matutinas de ejercicios físicos en la calle, una especie de movimientos de yoga con el que controlan la respiración y hacen cinco clases de ejercicios de meditación (cuatro estando de pie y uno sentados). El grupo apareció en 1992 y desde entonces no ha dejado de crecer hasta llegar a ser la forma más popular del “qigong” en China y en todo el mundo. El gobierno chino lo percibe como la más seria amenaza al Estado desde el inicio de la revolución hace sesenta años. ¿Por qué?

Existen muchas explicaciones sobre el Falun Gong. Sus artes respiratorias y sus movimientos rítmicos forman parte de las técnicas guerreras ejercitadas por los monjes budistas y taoistas que practican las técnicas llamadas nei chia. Falun Gong se desarrolló al margen de esta tradición iniciada en 1992 por un antiguo músico, militar y obrero clérigo, Li Hongzi, en Manchuria. Este fue tenido en seguida como un “Buda viviente” con poderes sobrenaturales y conocedor de la ley básica (Fa) del universo. El movimiento es conocido como Falun Dafa, pero sobre todo como Falun Gong o “Rueda de la ley”, según las creencias de que quienes lo practican tienen dentro de sí una rueda que pueden usar para elevar su pensamiento (xingxing) y liberarse de los malos sentimientos: egoísmo, celos, envidia, avaricia y todos los vicios que hacen al hombre desgraciado y decadente a la sociedad. Li Hongzhi utiliza conceptos del budismo, del taoísmo e incluso del cristianismo. Parece que su gran éxito en China se debe principalmente a sus logros en la mejora de la saluda de la población, y a que ha venido a llenar un hueco en la laguna del sistema sanitario chino. Cuenta con unos setenta millones de miembros. Al principio el gobierno chino animó a Li a extender el movimiento por todo el país. Las cosas cambiaron en 1999 cuando un médico oficial publicó un artículo contra el Falun Gong que irritó a sus miembros. Numerosos practicantes se manifestaron frente al periódico y la policía intervino. Dos semanas después 25.000 seguidores de Li se manifestaron frente el complejo de seguridad de los líderes, en Zhonguanhai, pacíficamente a lo largo de dos kilómetros durante doce horas.
Fue la primera demostración importante desde los graves sucesos de Tiannamen. Jian Zeming tuvo miedo del movimiento porque Li había conseguido atraer a más militantes que el PCCH y decidió prohibir y poner fuera de la ley el Falun Gong. Los gobernantes le acusan de ser un “culto satánico” que inclina al suicidio y que pase de la medicina oficial. Le acusan de haber producido 1,404 muertes por no haber recurrido a la medicina oficial. También dijeron que 500 se habían suicidado. La represión que siguió contra el movimiento fue extraordinariamente dura. Se ordenó que las empresas despidieran a los miembros del Falun Gong, muchos fueron arrestados y golpeados para forzarles a abandonarlo. Quinientos de ellos fueron condenados a largas penas de prisión, e innumerables los encerrados en manicomios.
Para algunos observadores, el Falun Gong indica que en todas partes surgen movimientos que ponen en tela de juicio a los poderes públicos y les exigen un cambio radical en sus políticas basadas exclusivamente en el desarrollo económico a toda costa, convirtiendo a los ciudadanos en simples instrumentos de producción y de consumo. Para otros, indica que la conciencia global de la humanidad está despertando y exige unas nuevas relaciones sociales en las que la diplomacia sirva de verdad para el entendimiento y el diálogo.

©Eliseo Bayo, del libro "Crónicas finales"

Mapa de China: http://www.lib.utexas.edu/maps

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Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
Poemas del libro ©"...y el cielo es nuestra casa".
Poemas del libro ©"Dios Toro poderoso"
Artículos del libro: ©"Estrictamente prohibido" Reportajes censurados y otros retratos de la España negra.

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