LA GUERRA CONTRA IRÁN HA COMENZADO YA

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Los preparativos para la guerra contra Irán empezaron hace tiempo, pero las pruebas de la presencia de tropas norteamericanas en el escenario del conflicto son ya de dominio público.
Nunca existió una política de coexistencia y de encuentro para fomentar los intereses recíprocos entre Oriente y Occidente, y ya es tarde para intentarla. El mundo islámico se decidió por la revuelta permanente contra los imperialistas.
Lo más grave es que ni el presidente Bush, ni el vicepresidente Cheney, ni su ministro de Defensa Rumsfeld tienen un plan para ganar la guerra de Irán, como no lo tenían para ganar la guerra de Irak. Simplemente la empezaron y buscan meterse en otra gran guerra para tapar sus continuos errores y mentiras
El 15 de abril el congresista Dennis J.Kucinich, representante demócrata por Ohio, miembro del Subcomité de Reformas del Gobierno sobre Seguridad Nacional, Riesgos y Relaciones Internacionales, envió una carta al presidente Bush sobre la presencia de tropas norteamericanas “realizando operaciones militares en Irán”. De ser cierto, le dice el congresista al presidente, “significa que usted ha tomado la decisión de implicar a las fuerzas militares de los Estados Unidos en un conflicto unilateral con Irán, antes incluso de intentar negociaciones directas o indirectas con el gobierno de Irán, sin el apoyo de las Naciones Unidas y sin la autorización del Congreso de los Estados Unidos”.
El congresista sigue diciendo que la presencia de tropas norteamericanas en Irán constituye un acto hostil contra el país. “En un momento en que es más urgente que nunca recurrir a la diplomacia, la presencia de tropas agudiza la crisis internacional, estropea cualquier intento de negociar con el gobierno de Irán, y arruina los esfuerzos de la diplomacia norteamericana en las Naciones Unidas. Es más, coloca a las tropas norteamericanas que ocupan Irak en un peligro mayor. Quedará comprometido el logro de la estabilidad y la transición hacia un sistema de seguridad, haciendo retroceder los progresos que, según la Administración norteamericana, se han logrado ya”.
Para el congresista sería difícil de creer que se hubiera tomado decisión tan imprudente, “pero lo confirma un gran número de fuentes distintas”. En efecto diversos medios de comunicación estadounidenses informaron la semana pasada que de hecho ha empezado ya la operación militar contra Iran. El 15 de abril el coronel (retirado) de las Fuerzas Aéreas, Sam Gardiner, declaró a la CNN que el embajador iraní ante la IAEA. Aliasghar Soltaniyeeh, le había dicho que los iraníes habían capturado fuerzas disidentes que confesaron estar trabajando con las tropas norteamericanas en Irán. Unos pocos días antes, Seymour Hersch informó que una fuente norteamericana le contó que marines norteamericanos estaban operando en las regiones iraníes baluches, azeríes y kurdas. El congresista termina su carta al presidente emplazándole a confirmar en el Congreso sobre las actividades de las fuerzas norteamericanas en Irán, y le exige una inmediata respuesta.
El inicio de la escalada bélica se dio formalmente el sábado 4 de febrero, cuando los miembros del consejo de IAEA decidieron por mayoría enviar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el informe sobre el programa nuclear de Irán. Los países no alineados hicieron un gran esfuerzo para impedir que el tándem anglo/norteamericano prosiguiera su política de intervención en la zona. El gobierno iraní se sumó a la provocación contra si mismo cortando todas las negociaciones diplomáticas, afirmando que Irán continuaría con el programa de reprocesar el material nuclear, que había sido interrumpido durante dos años de negociaciones, y que fue parcialmente reemprendido el 10 de enero, dando pretexto al conflicto.

Vaya por delante que todos los países tienen derecho a disponer de energía nuclear, y que el mundo islámico no debe ser privado de este derecho, fundamental para obtener energía abundante y barata para su propio desarrollo. ¿En qué falló el gobierno iraní o en qué se distancia su estrategia de lo que sería aceptable por Occidente? El régimen iraní ha emprendido un camino de ruptura completa no con Occidente, sino “con la camarilla imperialista que se ha apoderado de Occidente dictando su política de intereses como si fueran los intereses de los pueblos de Occidente”. El régimen iraní ha emprendido una política que por primera vez, desde que se inició el Gran Juego, amenaza seriamente la estabilidad requerida por los grupos imperialistas, hoy disfrazados de “neoconservadores”. Esto es lo que puede hacer saltar el mundo por los aires.

El paso a paso iraní no puede ser más claro. Se inició formalmente al romper la solución de compromiso con el gobierno ruso, a través del cual ambos países colaborarían conjuntamente en la obtención de material enriquecido en suelo ruso para las plantas de energía nuclear en Irán; de esta forma se aseguraba que Irán no podría desarrollar ningún sistema de enriquecimiento nuclear susceptible de ser desviado hacia armamento nuclear. Después de que Ali Larijani, Secretario General del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán visitara Moscú en enero, dando su conformidad a la oferta rusa, el acuerdo fue bruscamente cancelado tan pronto como Larijani regresó a Teherán. Incomprensiblemente Irán se implicó en la disputa entre Georgia y Rusia en el tema del abastecimiento de gas y petróleo anunciando, en vísperas de la Reunión de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que los iraníes garantizarían el suministro de energía a Georgia. Putin interpretó el gesto iraní como una bofetada y como una señal de que Irán no estaba preparado para llegar a un acuerdo de enriquecimiento nuclear.

Tales acciones permiten sospechar que el equipo gobernante de Teherán- como ya lo hizo en su momento el ayatollah Jomeini- tiene una clara inclinación, en los momentos delicados, para seguir los pasos del juego británico en la zona de máximo riesgo. El Gran Juego británico en la zona fue interpretado por la Oficina Arabe para rediseñar el mapa del llamado Oriente Medio. En la comida privada que el ministro de asuntos exteriores Jack Straw tuvo con sus colegas de Estados Unidos, Francia, Rusia y China- todos miembros del grupo permanente de los Cinco- les propuso enviar el tema iraní al Consejo de Seguridad para apoyar la acción del IAEA. Straw puso el asunto de las sanciones sobre la mesa y se ofreció como mediador. Condoleeza Rice presionó para que el Consejo tome medidas urgentes de sanción contra Irán, mientras que las otras partes se inclinaron por no actuar tan precipitadamente. Es obvio que el Gran Juego en estos momentos es una nueva escenificación de la Guerra Fría, alentada por el mismo grupo de intereses (que cuenta entre sus mentores a figuras tan decisivas como George Schultz, protector de Condoleeza, el ex director de la CIA James Woolsey y todo el aparato neocon). El grupo exigió el 23 de enero inmediatos cambios de régimen en Teherán y acciones enérgicas para detener el programa nuclear iraní; entre otras medidas exigieron el embargo de productos para Irán, llevar al Gran Ayatholla Khamenei y al presidente Ahmadinejad ante un tribunal internacional e intensificar la ayuda a los elementos anti régimen en Irán. El calco de lo que se hizo ya en Afganistán y en Irak.

La pregunta es por qué Ahmadinejad sigue el Gran Juego, si es que lo sigue, o si ha iniciado una política de enfrentamiento global contra los viejos imperialistas. El presidente iraní, elegido por mayoría, cree que la manera de asentarse en el poder y llevar la revolución islámica a todas partes pasa por ejecutar una política de provocación que termine en un golpe militar extranjero- occidental- contra Irán, que sería “limitado”. En sus cálculos no está probablemente que los occidentales vayan a soltar una bomba nuclear sobre Irán, por lo que una “guerra limitada”, al estilo de la que está sufriendo Irak, podría ser ganada por los radicales, al incendiar toda la región. En consecuencia el régimen iraní y el presidente Ahmadinejad estarían en condiciones de liderar el mundo musulmán, dotándole de fuerza y de iniciativas para emprender su propio desarrollo material, científico y técnico, libre del imperialismo occidental.
Esta es la amenaza virtual que los grupos imperialistas están empeñados en eliminar. Nunca existió una política de coexistencia y de encuentro para fomentar los intereses recíprocos, y ya es tarde para intentarla. El mundo islámico se decidió por la revuelta permanente contra los imperialistas. En realidad lo que hay detrás de la amenaza iraní no es sólo la agenda nuclear, sino los planes de constituir una Bolsa de petróleo, la primera agencia de cambio desde 1945 donde compradores y vendedores de petróleo podrán realizar sus transacciones usando una divisa distinta del dólar. Esta Bolsa de petróleo iraní amenaza al principal pilar de la dominación anglo/americana basado en la hegemonía de dólar. Distintas fuentes calculan que si se lleva a cabo la Bolsa de Teherán, alrededor de un billón de dólares huirán de las reservas de los bancos centrales hacia el euro, el yen y otras divisas. Más allá de esta transacción petrolera la decisión iraní amenaza con pinchar el globo de la especulación financiera mundial.
Sin embargo la transición del sistema basado en el dólar al otro basado en el euro-yen y en la exportación de alta tecnología, podría iniciar un periodo de paz y de prosperidad en el mundo, justo lo contrario de lo que quieren los neocons.
El problema es saber por qué los neocons han elegido una política que solamente puede llevar al desastre. Sus cálculos, basados en la destrucción completa del adversario, alimentan la reacción contraria impulsando la espiral de la violencia. Se ha iniciado ya con los movimientos de tropas norteamericanas en Irán. El que fuera inspector de armamento de los Estados Unidos para Irak, Scout Ritter, ha insinuado que la orden ha sido dada ya. Sharon había alertado a la fuerza de Defensa israelí que estuviera preparada para atacar a Irán, y a Siria, en marzo. El propio Zhirinovsky puso fecha para un día de marzo: el 28, coincidiendo con las elecciones israelíes. El incumplimiento del pronóstico en la fecha prevista no significa que se hayan detenido los planes, sino que todavía no han culminado los preparativos. Lo más grave de todo es que ni el presidente Bush, ni el vicepresidente Cheney, ni su ministro de Defensa Rumsfeld tienen un plan para ganar la guerra de Irán, como no lo tenían para ganar la guerra de Irak. Simplemente la empezaron y buscan meterse en otra gran guerra para tapar sus continuos errores y mentiras. Eso es lo que afirma el general Anthony Zinni, el que fuera Jefe del Comando Central norteamericano. Según este general, que resume lo que piensan otros generales norteamericanos, nunca hubo evidencia de que Irak tuviera armas de destrucción masiva y sin embargo Bush la utilizó para declarar una guerra a todas luces ilegal. Zinni dice que no es posible ganar la guerra de Irak, ni mucho menos la de Irán al mismo tiempo. ¿Recuerdan que dijeron- entre otros, Aznar- que si Occidente quería petróleo barato no había otro camino que invadir Irak? ¿Qué clase de locos gobiernan el mundo? ¿Qué clase de ciudadanos permiten tales locuras?

¿Quién puede imaginar cómo será el fin del conflicto?

 

©Eliseo Bayo, del libro "Crónicas finales"

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Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
Poemas del libro ©"...y el cielo es nuestra casa".
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