
Grandes maniobras para la guerra (o para algo peor)
Jamás se había visto un despliegue mayor de ejercicios militares para la guerra. Fuerzas combinadas bajo el mando de los Estados Unidos de América y de Europa (OTAN) realizarán en junio de este años los llamados esquemáticamente “Ejercicios 2006”, y en los que participarán los países siguientes: Albania, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Croacia, Dinamarca, Chequia, Estados Unidos de América, Eslovaquia, Estonia, España, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Holanda, Hungría, Italia, Kyrgyzstan, Kazakhstan, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Moldavia, Macedonia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumanía, Rusia, Suráficaca, Suecia, Suiza, Turkía, Turkmenistan, Ucrania y Uzbekistán. Dios salve a los ciudadanos de estos países y a los que no están en la lista, pues se avecina algo muy grave que los ciudadanos desconocen.
No se sabe qué es peor: si la ausencia de un motivo bélico confesado para estos ejercicios o su pretexto. A juzgar por las motivaciones de los “Ejercicios 2006”, se trata de adiestrar a las fuerzas multinacionales “en el manejo de graves crisis y desastres en amplios territorios”. El lacónico mensaje militar abarca cualquier tipo de grandes contingencias: guerras en diversas partes a la vez, utilización de armas nucleares, grandes desastres naturales… y la peste generalizada que obligaría a mantener en cuarentena ciudades y regiones densamente pobladas.
Al margen de los desastres naturales y del galope de los otros jinetes del Apocalipsis, los preparativos para la guerra siguen un calendario inexorable hacia la fecha del estallido que sólo los Estados Mayores conocen bajo las órdenes directas de su comandante en jefe. Entre esos preparativos está el condicionamiento de la opinión pública para que asista resignada al desarrollo del paso a paso. Durante los últimos meses, antes de que la opinión pública europea se acostumbrara a considerar la hipótesis de una intervención militar en Oriente Medio, hubo ejercicios y prácticas militares por separado en cada uno de los países implicados (Europa, Australia, Nueva Zelanda) y otros que se han sumado a última hora (Suecia, Finlandia, Noruega), y por bloques, como la OTAN. Fueron propuestos varios hipotéticos escenarios para la guerra, a partir de rumores y de filtraciones que obedecían a un plan perfectamente coordinado. Primero se señaló a Siria como principal objetivo, y luego pasó ser Irán. Sin embargo lo que está detrás de todo este panorama confuso es una intervención masiva en Oriente Medio- que incluiría los países árabes- y en la zona del Caspio. Es una guerra del petróleo que bien pudiera ser la última intervención occidental- es decir su suicidio colectivo- a escala mundial, si el conflicto se extiende hacia Asia (en el caso de que China y Rusia interfieran en el plan de los imperialistas)
Finlandia, Suecia y Australia (que no son miembros de la OTAN) tomarán parte en ejercicios militares norteamericanos a finales de febrero y hasta mediados de marzo. Algunos países recién integrados en la OTAN, como Bulgaria, se iniciarán en la guerra contra Irán. El Ministro de Defensa búlgaro Veselin Bliznakov se mostró orgullo de que su país, como miembro de la OTAN, pueda formar parte de la coalición que atacará a Irán con el fin de detener la carrera armamentística nuclear este país.
Los tambores de la Guerra han redoblado con el anuncio de los “Ejercicios 2006” a los que se refiere el servicio de comunicación del Comando Europeo de los Estados Unidos, en el que se dice que esos ejercicios forman parte del espíritu de la OTAN, llamado “Asociación para la Paz” y se centrarán en la integración y la interoperatividad del comando, control, comunicaciones y computadoras entre naciones múltiples, que desarrollarán una red multinacional conjunta.
En ese contexto, Israel ha puesto también sus barbas a remojar. En términos generales la percepción que tiene la opinión pública no árabe ni musulmana sobre Israel es que el pequeño pero potente Estado judío- una auténtica fortaleza militar- es una anomalía en el Oriente Medio y que todos los males de la zona tienen su origen en la provocadora fundación de Israel a costa de los palestinos. Es esta una visión primaria y deformada de la historia. Impide ver la realidad del mapa y desde luego deja en la sombra a los verdaderos artífices de la situación. Por mucho que los sionistas hinchen el pecho y se hagan acreedores a todas las antipatías, no es menos cierto que incluso ellos son víctimas de una situación que por supuesto no desean .
Si bien la mayoría de la opinión pública mundial está de acuerdo en que el Estado de Israel tiene derecho a la existencia, al mismo tiempo le echa la culpa de todos los males y, en el fondo, espera con una cierta morbosa complacencia el día en que “los arrogantes judíos” reciban su merecido.
Pero ¿y si los judíos no fueran sino otros más entre las víctimas que se van a inmolar en el Oriente Medio?
Tomemos el caso de Irán. Washington- es decir los malditos “neocon”- y la Unión Europea- es decir los viejos imperialistas vueltos al redil- se felicitan de que 27 de los 35 miembros de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, en inglés) hayan decidido llevar el programa nuclear de Irán ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Todos se frotan las manos pensando que al final la nueva coalición de los Cruzados se movilizará para meter en cintura a ese territorio díscolo de los Ayatollahs, incluso “haciendo uso del arma nuclear”. No deja de ser dramáticamente grotesco- aunque muy propio del historial delictivo de los Cruzados- que se amenace con usar armamento nuclear- al precio seguro de achicharrar a la población iraní- precisamente para impedir que este pueblo llegue a tener un día su propia arma nuclear.
Los Estados Unidos cargan con el peso moral de haber sido los primeros en cometer el crimen de lesa humanidad al haber lanzado dos bombas atómicas sobre las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki sin justificación militar alguna (es algo indiscutible: Japón se había rendido y la utilización de las armas nucleares no aportaban ventaja estratégica alguna, ni siquiera la de ahorrar vidas al ejército norteamericano que estaba en condiciones de ocupar Japón con el número mínimo de bajas). La población americana nunca sufrió una experiencia como esa y la población europea, que dejó decenas de millones de muertos, tampoco. Con una ligereza rayana en la más abyecta irresponsabilidad se permiten los norteamericanos y los europeos considerar la posibilidad de arrojar bombas atómicas sobre Irán (y metidos en harina, en otras partes también) No van a sufrir las consecuencias. No es pensable que lleguen a llover bombas atómicas sobre sus territorios.
¿Pero y los judíos que habitan en Israel?
El sábado 4 de febrero Jerusalén, presionado por los Estados Unidos y la Unión Europea, tuvo que aceptar la exigencia de Egipto en el sentido de incorporar la siguiente frase en la resolución sobre Irán: “(la resolución reconoce) que la solución al problema de Irán contribuiría a los esfuerzos de la no proliferación global (de armas nucleares) y al objetivo de un Oriente Medio libre de armas de destrucción masiva, incluyendo sus sistemas de lanzamiento”. Esa frase puso nerviosos a los dirigentes judíos pues vincular la violación iraní de los tratados internacionales con la capacidad nuclear disuasiva de Israel era precisamente una muy antigua demanda de los países árabes a la que siempre se habían opuesto los Estados Unidos. Su aceptación abre ahora la vía para unir las dos cuestiones en el mismo paquete en el debate sobre Irán en el Consejo de Seguridad. Facilita el pretexto para que Irán se zafe de nuevo con maniobras dilatorias. Los analistas de Debkafile han corrido a señalar algunas de las implicaciones más serias: 1) Toda la línea de los primeros ministros israelíes ( Rabin, Peres, Barak, Netanyahu, Sharon y Olmert) dejaron el tema nuclear en manos de los Estados Unidos y de las Naciones Unidas. Ninguno de ellos sospechó que un día el caso Israelí fuera utilizado como una estratagema para llevar la crisis nuclear iraní al Consejo de Seguridad. 2) Mientras que la decisión de Viena parece una victoria de la diplomacia occidental, los líderes iraníes no perdieron el tiempo para tomarla como un permiso para llevar a cabo su ilícito enriquecimiento de uranio, libre de las inspecciones de las Naciones Unidas. Es más, antes que interrumpir su propio programa pueden los iraníes exigir el desarme completo de Oriente Medio, y principalmente Israel. 3) La referencia a las armas de destrucción masiva requerirá que Israel prescindiera de sus misiles de largo alcance. 4) Los Estados árabes lograrán su vieja ambición de forzar que el Consejo de Seguridad vigile el programa nuclear de Israel. 5) La rendición americana a la petición árabe fue acompañada de una conversación telefónica entre la Secretario de Estado Condeleeza Rice y su colega egipcio Aboul Gheit, de la que fue excluida la parte israelí. La provisionalidad de Olmert hace que la postura de Israel sea débil. 6) La capitulación de la Administración Bush ante las exigencias árabes y europeas forma parte del colapso de la estrategia norteamericana en Oriente Medio desde la victoria de Hamás.
Algunos sectores de la opinión pública israelí se sienten atemorizados por la sucesión de acontecimientos. Otros se sienten huérfanos desde la desaparición política de Sharon. La esposa de Olmert declara abiertamente que Israel debería reemplazado por un Estado árabe. Es una activista de “Women in black” que trabaja con los árabes y cree que el Oriente Medio debería quedar libre de judíos. La posición del Jerusalem Post (5.2.06) es pesimista, acusa a los americanos de buscar sólo sus intereses (el petróleo) y dice que no tienen ninguna intención de ayudar a Israel, “incluso al precio de un genocidio de judíos”.
Hasta ahora Israel no ha firmado ningún tratado sobre proliferación nuclear, pero Irán sí. (En efecto, Irán firmó el tratado de no proliferación y las armas atómicas fueron prohibidas por el Ayatollah Khomeini, de acuerdo con la ley islámica, cuando llegó al poder)
Lo racional, lo que exige cualquier mente civilizada y la moral natural, es el desmantelamiento de todo el armamento nuclear, no sólo de Israel sino de Los Estados Unidos, del Reino Unido, de la Federación Rusa, de China y de India, y naturalmente de todos los otros países que están muy avanzados en esa línea como Corea y Pakistán, pero quizás sea demasiado tarde para que lo racional llegue a hacerse real ( y especialmente después de que el propio concepto de moral natural haya sido arrojado al estercolero de la historia).
©Eliseo Bayo, del libro "Crónicas finales"
Foto: Manuel Álvarez Bravo