EL CLIMA DEL CAOS SE CONVIERTE EN LA NUEVA AMENAZA MUNDIAL

20061127195427-katrina4.jpg© Eliseo Bayo

Desconcertante, asombroso, pero cierto. Mientras el hemisferio norte habitado sufre el invierno más duro en muchas décadas, las regiones árticas registran las temperaturas más altas jamás observadas. Nunca mejor dicho, el mundo al revés. “Temperaturas de verano”, las definió el servicio internacional de la United Press para comentar los datos facilitados por el Instituto Meteorológico de Noruega. Continúa el deshielo en las zonas polares.
En efecto, los meteorólogos del país nórdico han observado que la línea de hielo en Svalbard, el territorio septentrional noruego, se halla mucho más alejada de lo que le corresponde a estas alturas del invierno. Las aguas están casi sin hielo y más arriba de los 84 grados de latitud se pueden ver extensas zonas de mar en movimiento. Los científicos explicaron que la causa está en el cambio de los vientos septentrionales propios del invierno por corrientes de aire del sur y del suroeste, algo totalmente inusual en estas épocas del año y más propio del verano.
Es exactamente lo contrario de lo que estaba sucediendo en Europa, haciendo recordar a todos el viejo aforismo de que “el general invierno” sigue siendo el dueño de la estrategia última. Decenas de muertos por congelación se registraron en los países bálticos. Pocas veces se había visto el Danubio helado y buques varados en los ríos, mientras que pavorosas tormentas de nieve, terroríficas precipitaciones, carreteras cortadas y pueblos incomunicados obligaban a pensar que, en efecto, todo esto es insólito. Inquietante. Ha habido ya miles de muertos por el frío. Las regiones más orientales, situadas en el centro bajo cero del anticiclón, se vieron abocadas a situaciones sin parangón, agravadas por la ineficiencia del sistema político, insensible al sufrimiento de la población e incapaz de resolver los problemas de cortes de electricidad y de suministro de combustible para la calefacción.
La ola de frío extremo ha producido centenares de muertos y paralizado la vida normal en todas las regiones de Ukrania. Miles de hogares se quedaron sin calefacción, con casi doscientos muertos y miles ingresados en los hospitals; en Polonia hubo casi doscientos muertos, sin contar las decenas de víctimas mortales que produjo el desplome de la gigantesca techumbre de un estadio donde se celebraba una competición internacional de palomas mensajeras.
De Rusia la ola de frío se extendió hacia Europa, arrasando las naciones más orientales en un frente que se desplazó de norte a sur, hasta llegar a la Península Ibérica. En Alemania, Baviera registró las temperaturas más bajas en 50 años. En Grecia las tempestades de nieve paralizaron el país, las escuelas se cerraron y se cancelaron los vuelos, tantos los internacionales como los domésticos. Lo mismo ocurrió en Turquía, cuyas autoridades pusieron en alerta roja los servicios de emergencia para atender a la población castigada por el invierno más frío en muchas décadas. El viento helado produjo el mismo efecto en Bulgaria donde las temperaturas alcanzaron 20 grados bajo cero.
En España la nieve bajó hasta ver el mar en la Comunidad Valenciana y depositarse en las playas del Cantábrico, tras cubrir con su manto helado casi toda la Península, ; decenas de carreteras fueron cortadas al tráfico, numerosos pueblos quedaron aislados. La temperatura llegó a niveles bajo cero, mientras el impacto del aumento de los combustibles sobre el precio de las calefacciones creaba angustia en muchos hogares. Ocho comunidades estuvieron en estado de alerta.
En los Estados Unidos, donde el gobierno ordenó el desplazamiento masivo de tropas- aumentando así la suspicacia de una población mal informada sobre lo que realmente está ocurriendo-, se registraron vientos de más de 300 kilómetros por hora. Posiblemente un error administrativo, si no es la filtración interesada de una noticia que esconde algo más desconcertante, permitió saber que esos vientos fueron causados, según informes de la inteligencia militar, por las “masivas oleadas de energía cósmica que vienen golpeando últimamente el hemisferio Norte”. Otro día hablaremos de esta “intervención exterior”, sobre la que se han reunido ya muchos datos, y sobre la que los servicios de inteligencia de Rusia- muy activos en esta materia-, de los Estados Unidos- que indudablemente saben mucho más de lo que hablan- y de China- que es una verdadera potencia en esta materia-, trabajan intensamente.
Algo empieza a trascender al público, aunque sea a cuentagotas. El informe más grave procede de Holanda, pues confirma las conclusiones de los científicos rusos en el sentido de que los agujeros de ozono en la atmósfera de la tierra no se deben a la actividad industrial desmedida de los humanos, sino a “efectos de fenómenos exteriores” que golpean al planeta y afectan al clima. Los científicos holandeses, según un despacho de la UPI, afirman que “las temperaturas heladas han creado un mini agujero de ozono en la atmósfera sobre Holanda”, debido a que el frío extremo “afecta al equilibrio químico de las corrientes de aire.
Más desconcertante aún, el servicio de noticias de la BBC anunció que según apreciaciones científicas “sube el nivel de las aguas y lo hace de manera acelerada”. Se admite abiertamente que el nivel del mar a escala mundial podría subir alrededor de unos 30 centímetros a lo largo del siglo si continúa la tendencia actual. Es lo que han observado investigadores australianos: entre 1870 y 2004 el nivel del mar creció unos 19,1 centímetros, con tendencia a acelerar en los últimos cincuenta años. Otros datos que no se han hecho públicos predicen un escenario más preocupante.
No se deben dejar de lado las consecuencias del notable desplazamiento del polo norte magnético de la Tierra hacia Siberia, que ya ha sido calculado y medido con exactitud. No se trata de una oscilación que incluye la vuelta a su estado anterior. Simplemente cambia la orientación del Eje y cambia, como se ha dicho repetidamente, el escenario polar.
Una consecuencia de las modificaciones del paisaje ártico es la creciente disputa entre Canadá y los Estados Unidos sobre la soberanía de extensas áreas vitales del Ártico. Están en juego grandes intereses estratégicos en esos lugares. Al margen de ello, las oficinas canadienses, rusas y norteamericanas encargadas de recoger y analizar los datos van perfilando el carácter caótico de los cambios climáticos. Advierten a otras agencias gubernamentales sobre la gravedad de los acontecimientos. Los gobiernos se preparan para el manejo de una eventual crisis de proporciones no conocidas sobre todo en el interior de los Estados Unidos ( “antes”, las catástrofes “mundiales” no les afectaban, ahora temen estar entre los primeros a sufrirlas).
Sobre la gravedad de esta amenaza hasta ahora desconocida - que empieza a dejar en segundo lugar al recurrente tema del Terrorismo- ha dado alguna pista el servicio de noticias del Guardián británico al insinuar que en el futuro (es decir, a partir de ahora) las guerras serán movidas por una cuestión de supervivencia y no por razones de religión, de ideología o por presiones nacionalistas.
Si alguien no está preparado para las peores pesadillas, no debe leer lo que dice a continuación el Guardian, de Londres: En 2007 devastadoras tormentas arrasarán las costas de Holanda dejando inhabitable gran parte del territorio. Predice la desaparición de ciudades muy pobladas hoy y añade que entre 2010 y 2020 Europa será severamente golpeada por cambios climáticos con la caída de la temperatura media anual de 6 grados Farenheit. En cuanto al aviso de que el clima de Inglaterra es cada vez más frío y seco y empieza a parecerse al de Siberia, no es novedad. Se han publicado ya muchos informes científicos sobre los cambios climáticos.
En su vertiente económica las catástrofes causadas por los efectos devastadores de las tormentas, huracanes, inundaciones y grandes heladas, es decir por el Caos del Clima, han hecho temblar a las compañías aseguradoras. Piénsese sólo en las consecuencias económicas de lo ocurrido con el Katrina. ¿A cuánto asciende todo lo que allí se perdió: las vidas humanas, los edificios, las propiedades, los negocios?
Se calcula que las aseguradoras con pólizas para cubrir daños en la propiedad y en accidentes tendrán que pagar por las consecuencias de las catástrofes de 2005 casi 77 mil millones de dólares (más del 90% para cubrir los daños en los estados del Sur). El cuarto trimestre del año pasado fue el más costoso de la última década; sólo el huracán Wilma produjo daños por más de 8 mil cuatrocientos millones de dólares.
Las catástrofes han aumentado en intensidad y en frecuencia en los últimos años (desde 2002 se han doblado cada año). Doce de las catástrofes registradas en la lista de las veinte mayores ocurrieron en los últimos cinco años. Como se dice ya vulgarmente, lo peor está por venir. Prometo a los lectores ofrecerles el relato completo de las predicciones del Guardian británico, elaborado sobre otros informes, que dejan a Nostradamus convertido en un inocente autor de acertijos de poca monta. Ya no se puede decir que dentro de cien años todos calvos. Quizás sea antes, al decir del Guardian.

© Eliseo Bayo, del libro Crónicas finales.
Foto: consecuencias del huracán Katrina

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Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
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