LA CONVERSIÓN DE TONY BLAIR AL CATOLICISMO Y EL NUEVO ATLANTISMO

La reciente conversión de Tony Blair al catolicismo, poniéndose de rodillas ante el Romano Pontífice tras recibir el bautismo, no es un asunto privado. Cualquier ciudadano tiene derecho a profesar la fe que prefiera- y a no profesar ninguna-, pero cuando un personaje público- y más de la talla del ex premier inglés- decide hacer pública su renuncia a la religión en la que ha vivido y abrazar otra nueva, su acto se convierte necesariamente en un mensaje. No se deben juzgar las intenciones de nadie y allá Tony Blair con las suyas, pero dada su trayectoria política- en la que predomina una ardorosa y combativa ambición- tenemos derecho a plantearnos qué hay detrás de su mudanza religiosa. Si se tratara de un asunto estrictamente privado, Tony Blair habría optado por la discreción absoluta y no habría transcendido al público su decisión. Ha querido que su gesto sea notorio, divulgado ampliamente.
Sabemos que los cambios de religión plantean problemas al que los realiza. Se gana las simpatías de sus nuevos hermanos en la fe, pero se hace objeto de las antipatías de aquellos a los que ha abandonado. Las relaciones entre la iglesia anglicana y la católica son frías y respetuosas. Cada cierto tiempo se habla de que se han  reiniciado conversaciones para la unidad,  pero no se avanza un paso. La Reina Isabel II ha visitado a los Papas que se han sucedido durante su largo reinado y se vistió de negro, en señal de sumisión, para la ceremonia.
Para nadie es un secreto que la Iglesia Católica es la clave de la bóveda de la Civilización Occidental. Tony Blair es sin duda el político más profesional que han dado los últimos tiempos. Sus ojos fogosos- algunos dicen que diabólicos- tienen el fulgor del que ha conocido los secretos más profundos e inconfesables del poder. Su forzada sonrisa es de acero cortante. Nada en él es espontáneo ni ingenuo. Nada en él es hermoso ni digno de confianza. El Espíritu Santo no le ha infundido- al menos, visiblemente- el don de la Caridad.
Tengo para mí que Tony Blair ha abrazado la religión católica como paso previo para alcanzar lo que puede ser su mayor ambición política, y para cumplir con la obligación que le fue impuesta al prestar juramento de obediencia al Poder. Tony Blair ha sido designado in péctore futuro Presidente de la Unión Europea.
La fecha elegida para hacerse pública la noticia de su conversión a la fe católica fue el 22 de diciembre, solsticio de invierno. El 23 de junio de 2007, solsticio de verano, informó al Papa Benedicto XVI de su decisión. El Papa y sus consejeros criticaron algunas acciones políticas de Blair, pero lo recibieron con alfombra roja junto a su padrino el arzobispo de Westminster, Cardenal
Cormac Murphy O’Connor

Tony Blair, súbdito fiel de la Corona y cumplidor implacable de las decisiones tomadas en los círculos de poder de la City, es la cabeza más visible del proyecto de las fuerzas atlantistas que pugnan por el establecimiento de un bloque unido, política y económicamente, Occidental. El proyecto está en marcha y no pasa precisamente por la Alianza de Civilizaciones. Occidente se enroca, se arma frente al “enemigo exterior”,que no es otro que el de sus ambiciones no logradas. Se le escapó Asia y se le escapa Eurasia, donde el Gran Juego choca contra la tozudez de los rusos y sus aliados territoriales obstinados en mantener sus identidades ( y su petróleo, con las redes de distribución energética vitales para Occidente).
Seis senadores norteamericanos y cuarenta y nueve congresistas han formado un grupo para impulsar el Mercado Común Transatlántico entre los Estados Unidos y la Unión Europea que podría empezar a funcionar hacia el 2015. En abril de 2007 la Administración Bush puso en marcha el Consejo Económico Transatlántico, cuyas raíces se remontan a un plan diseñado en 1939 tendente a formar un gobierno mundial.
La Red  de Política Transatlántica es una organización no gubernamental con sede en Washington y en Bruselas, donde han encontrado su asiento jóvenes tecnócratas tanto conservadores como socialistas. En especial éstos últimos se muestran particularmente activos, si se observa que los más decididos atlantistas, defensores de ampliar la fortaleza defensiva occidental han creado la agrupación socialista (PSOE) en Washington. No es nada nuevo. Empezando por Felipe González, los líderes socialistas peregrinaron a Washington desde los primeros años de la Transición para alinearse con los atlantistas. Del entusiasmo de algunos, como Javier Solana, se tienen numerosas pruebas.
Aunque el proyecto no es conocido del gran público, la actividad política para llevarlo a cabo es incesante. El Consejo Económico Transatlántico nació con el acuerdo firmado por el presidente Bush, la Canciller de Alemania Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso en 2007, satisfechos todos de haber encontrado “la idea”. Los tres representan el lado más duro del atlantismo.

Lejos de aminorar los conflictos, “la idea” está echando gasolina a la crisis internacional. Las tensiones entre el Reino Unido y Rusia, escenificadas con el cierre de dos oficinas consulares británicas en Rusia, llegan a niveles nunca vistos desde los peores años de la guerra fría. El secretario de Exteriores británico, David Miliband, lo ha afirmado expresamente: “Vimos acciones similares durante la guerra fría”. Los rusos se sienten agredidos, asediados. El atlantismo militante mueve su ficha agresiva al margen de las Naciones Unidos  para reconocer a Kosovo como país independiente, algo que según los rusos tendrá “graves consecuencias”.
Rusia tiene “las llaves” energéticas de Europa, lo que no debería ser visto como una amenaza sino simplemente como una realidad a partir de la cual hay que reforzar los lazos de buena vecindad. Rusia no tiene actualmente afanes expansionistas- como no los tuvo en la época dura del sovietismo-, y ve en el mercado europeo una oportunidad grande para su propio desarrollo. El atlantismo considera las cosas de otra manera: desconfía de los vecinos ricos y no siente deseos de compartir la riqueza sino de arrebatársela. Los rusos no están dispuestos a tolerar esa política y coinciden con sus vecinos en esos temores. Fortalecen sus alianzas territoriales con países  que ya experimentaron la dura medicina del Imperio.
El general Yuri
Baluyevsky, jefe de la Junta de Jefes Militares de Rusia, ha explicado abiertamente en qué consiste su doctrina:
“No tenemos planes de atacar a nadie, pero consideramos que ha de quedar muy claro a la comunidad internacional que para defender nuestra soberanía y la integridad de nuestro territorio y el de nuestros aliados se emplearán, incluso preventivamente, las fuerzas militares y, también preventivamente, se recurrirá al uso de armamento nuclear”.

El general Baluyevsky
expresó tan duras advertencias en el contexto de las tensiones entre Rusia y Gran Bretaña, agravadas por las posiciones de Israel que está batiendo los tambores de guerra contra Irán. El ministro de asuntos exteriores israelí, Tzipi Livni, no tuvo éxito en su intento de convencer a los rusos para que no enviaran combustible nuclear a Irán. Los rusos apoyan el programa de utilización nuclear para fines industriales naturalmente pacíficos en Irán, algo que empieza a ser considerado definitivamente como “casus belli” por los Estados Unidos e Israel.
El atlantismo, como expresión política máxima de los “neocon”, es un movimiento geoestratégico que pretende alterar el mapa de los últimos siglos en Europa de cara a un Siglo XXI cada vez más inseguro. La conversión de Tony Blair al catolicismo  más duro e intransigente- no hemos oído que abrace la Teología de los Pobres, ni la Teología de la Liberación, ni mucho menos la de la Penitencia y el Amor- pretende devolvernos a la época más negra de Europa, con sus guerras de religión y de conquista. A no ser que el Espíritu Santo le ilumine de verdad y le enseñe el camino del silencio y el retiro en los todavía existentes conventos de clausura en la vieja Europa.

©Eliseo Bayo, del libro "Crónicas finales"

 Más información:

* Kosovo: un país fabricado por las Naciones Unidas
* Iglesia Católica de Inglaterra y Gales

* La Nueva agenda trasatlántica. pdf
* Política exterior europea

 

 

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.comAutor: J. Moreno

Creo que es acertada su tésis sobre la conversión del expremier Tony Blair.

Desde luego al ex-socialista Solana, ex-fanlangista Aznar y el ex-trosquista Barroso les une una gran y desbordante ambición.

Fecha: 11/11/2008 17:46.


gravatar.comAutor: pequeñosaltamontes

pronto se le unira ex-franquista zapatero

Fecha: 02/12/2008 00:41.


gravatar.comAutor: Raquel Martín

Ni el lugar ni la manera, pero. Mi padre, Valeriano Martín (amigo de Eliseo) y fallecido el año pasado opinaba que la integridad no se adquiere.
Me gustaria hablar con usted Eliseo, será posible?
mysticf1@hotmail.com

Fecha: 16/01/2009 17:20.


gravatar.comAutor: josef

creo que barroso no era trotkista sino del stalinista mrpp.
yo estuve alli.

Fecha: 07/09/2009 18:23.


Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.




Eliseo Bayo

Artículos del libro: ©"Crónicas finales". Otra visión de la política internacional.
Poemas del libro ©"...y el cielo es nuestra casa".
Poemas del libro ©"Dios Toro poderoso"
Artículos del libro: ©"Estrictamente prohibido" Reportajes censurados y otros retratos de la España negra.
Capítulos del libro © "El miedo, la levadura y los muertos", publicado en 1968, cuya edición, íntegra, fue censurada, mandada retirar, y guillotinada por orden del ministro de Información y Turismo de la época, Manuel Fraga Iribarne.

cronicasfinales@gmail.com

Temas



Archivos

Enlaces

Del libro "Crónicas finales"

Otros

Google Scholar

BloGalaxia


Technorati Profile
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]