Ahora que Endesa está de moda sería bueno recordar que parte de sus fabulosas ganancias proceden del robo descarado que hace más de cincuenta años se hizo contra la ciudad de Caspe. Desde entonces Endesa (sucesora de Enher y FECSA) sigue extrayendo electricidad “gratis” del agua que embalsó sobre las mejores huertas de Caspe, mientras que los propietarios de éstas o sus descendientes no han obtenido ningún beneficio posterior por aquella riqueza usurpada. El llamado Proyecto B de aprovechamiento del Ebro para la producción masiva de electricidad en beneficio del grupo catalán en manos del financiero March, se hizo vulnerando la ley. En consecuencia, es una obra ilegal. El desprecio a la ley y la prepotencia del grupo catalán, ahora bajo el nombre de Endesa, se mantienen en el presente al convertir el embalse de Mequinenza en una charca, no permitiendo la estabilidad de una lámina de agua suficiente para la transformación del territorio que compense a la Ciudad por el expolio sufrido. ¿Tendrán hoy el pueblo de Caspe- sus habitantes y su alcalde y concejales- las agallas que tuvieron hace casi cincuenta años los habitantes de Caspe y su alcalde para oponerse a las ilegalidades de la construcción del pantano de Mequinenza que inundó las mejores tierras de Caspe? ¿Darán pruebas de su pretendido amor por Caspe, que hasta ahora se traduce mayormente en dar satisfacción a mezquinos intereses de grupo y de personas, y se lanzarán de verdad, y no de boquilla, a defender al Ebro? La mejor defensa del Ebro empieza por reivindicar para Caspe la lámina estable de agua. Hace más de sesenta años existía una Dictadura, la misma que autorizó y ejecutó uno de los mayores expolios físicos que ha sufrido Aragón en su historia; sin embargo el alcalde, que era fascista y no lo negaba, y los concejales que eran tradicionalistas y falangistas, se opusieron enérgicamente al proyecto por entender que perjudicaba a Caspe. No lograron parar las obras, pero ahí queda, para la historia, su posición ante los hechos. Hoy no existe Dictadura. Habrá que esperar a que las instituciones que representan democráticamente al pueblo de Caspe hagan honor a su cargo y se comporten como deben hacerlo. También quedará para la historia. Todo queda registrado, para bien y para mal, esperando el verdadero juicio inapelable que no depende de los vivos de hoy sino de los que vendrán a ver las cosas como fueron.
Hasta ahora las autoridades de Caspe y de Aragón han amparado un mito y tapado un expolio. El Mito se llama Mar de Aragón. Digamos las cosas por su nombre: ni es mar ni es de Aragón. Es una inmensa charca que se vacía al criterio de su dueño: Endesa. La mayor parte del año es un embalse casi vacío por el que discurre el cauce natural y mermado del río, dejando visibles las huellas del paisaje erosionado. En tales condiciones, puesto que la principal y digamos única finalidad del embalse es la producción de electricidad, sobre todo en épocas de parte de primavera y otoño y todo el verano, no se permite hacer ningún proyecto serio, ni turístico ni urbanístico sobre esa entelequia o falsedad.
Si no se consigue que Endesa asegure la estabilidad de una lámina de agua que permita transformar el territorio del embalse en algo que le de valor y prosperidad, habrá que quitar los letreros de la carretera y no seguir engañando a la gente. Hasta ahora las autoridades de Aragón y las de Caspe han amparado esa situación ambigua. El Mar de Aragón, por la desidia de muchos y por el interés de unos pocos, es un lugar que cada año se degrada más. Están desapareciendo especies muy apreciadas por los pescadores y proliferan los siluros, atacados por grupos de “cazadores” que llegan de todas partes, no respetan el entorno, matan a su antojo, infestan el río de mejillón cebra, se hospedan donde les da la gana y no aportan nada a la ciudad (ni por supuesto al Ayuntamiento). Sepan cuantos lo ignoran y recuerden los que lo han olvidado que la construcción de la presa de Mequinenza en particular y el llamado Plan B que incluye todas las obras efectuados desde la cola del pantano hasta Mora, no sólo fueron un expolio, un abuso del centralismo madrileño en beneficio de los catalanes mandados por el banquero March, el último pirata del Mediterráneo, sino que también fueron ilegales. El pantano de Mequinenza se construyó contra Ley. Es producto de un engaño y de la vulneración de las leyes existentes en la época. Si hubiera justicia real, el Pantano de Mequinenza debería ser demolido. Así de simple. Mejor destino sería devolverlo a sus legítimos propietarios: los ciudadanos de Caspe. El llamado Proyecto B, que incluye los actuales embalses de Mequinenza y Ribarroja, se ejecutó sin los permisos necesarios para hacerlo. No se respetó la ley, se violó. Y no se hizo ocultamente sino a la vista. Los pueblos del bajo Ebro y sus alcaldes, los ciudadanos de Caspe y su corporación municipal, más las organizaciones agrarias, sindicales y comerciales de la época se opusieron al proyecto precisamente porque no era legal y perjudicaba a Caspe y a Aragón. Los aragoneses de entonces defendían el llamado Proyecto A, promovido por el grupo aragonés liderado por el Banco Urquijo, frente al Proyecto B, de FECSA, un grupo industrial catalán propiedad del magnate March. El primero permitía mantener el equilibrio del territorio, respetando a las gentes, a las tierras y a los importantísimos yacimientos prehistóricos: todo eso fue arrasado por el segundo, sumamente destructivo, tal como es hoy. Cuando en marzo de 1957 empezaron los equipos de ENHER a trabajar en Mequinenza según los planes del Proyecto B, como si éste hubiera sido legalmente aprobado y constituyera un hecho jurídico, un fiscal de oficio debería haber interpuesto un interdicto y un juez debería haber ordenado la suspensión de las obras ilegales y antijurídicas, contra las normas legales en vigor y contra los derechos de innumerables ciudadanos de la nación y de varias poblaciones históricas. No lo digo yo. Lo dijeron con sabiduría, virtud y valentía numerosos hombres honrados de la época cuyos nombres y lucha reivindicaremos en otra ocasión (así como señalaremos a los cómplices del expolio).
Hubo antecedentes inmediatos del modo de proceder. Así en el Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza, de 4 de febrero de 1958, apareció una nota anuncio de la Jefatura de Obras Públicas, anunciando la solicitud de autorización por Enher para el establecimiento de una línea de transporte de energía eléctrica a 135 kw. de Lérida a Escatrón, y señalando el plazo de 30 días, a partir de dicha publicación, para presentar las reclamaciones que se estimaran convenientes. Sin embargo un año o por lo menos bastantes meses antes de que pudiera ser estudiado el proyecto, ya las torres metálicas estaban establecidas en toda la línea. Aquello fue un abuso que afectó a numerosas personas y entidades. No se hizo un estudio sobre las repercusiones que para la salud de los vecinos pudiera tener en el futuro el continuo transporte de energía eléctrica, y de hecho muchas veces se ha denunciado en Caspe, por particulares, nunca por autoridades, el daño que pudieran estar creando en la población. Pero aquello fue simplemente el anuncio de lo que se iba a hacer con el Embalse de Mequinenza, con la inundación de las mejores huertas de Caspe, y con la conversión del inmenso embalse- que efectivamente podría tener aplicaciones urbanísticas y turísticas muy importantes- en un charca fétida la mayor parte del año, a la que se arroja con todo descaro y potencia de turbinas, como ha sido visible durante el estío y el otoño de 2006, las aguas negras de la ciudad. La ilegalidad de los embalses no ha podido ser escondida a través de los años. Lo único que se ha escondido es el arrojo, la valentía y el interés de los ciudadanos por denunciarla. Porque lo cierto es que antes de que el Proyecto B de Ehner- el más lesivo para el Ebro, pero el más beneficioso para los industriales catalanes- saliera a la información pública en 9 de julio de 1957, ya hacía unos tres meses que habían comenzado las obras para la presa grande de Mequinenza. En efecto, en esa fecha empezaba el mes de información pública del “Salto de Mequinenza”, que habría de terminar el 9 de agosto siguiente. Durante varios meses estuvieron los escritos de oposición y reclamaciones en Zaragoza a disposición del correspondiente abogado del Estado. Este era el procedimiento jurídico y legal. Sin embargo en marzo de 1957 ya había casi un millar de obreros trabajando en Mequinenza.. En diciembre de 1956 la Comisión Interministerial había aprobado el proyecto que fue firmado en junio del año siguiente por un ingeniero. Una obra considerada de interés nacional, de consecuencias transcendentales, nacía en la más absoluta ilegalidad, con desprecio de los trámites legales del orden jurídico del Estado. ENHER chantajeó al pueblo de Caspe, lo engañó en todos los sentidos, enseñándole la zanahoria y lo bueno que aquello había sido para Caspe, una ciudad que vio aumentado el número de sus habitantes en varios millares de recién llegados. La prosperidad inicial, los precios pagados por las tierras abusando de la buena fe de campesinos que no sabían leer ni escribir, y la labor de los “propagandistas” de las excelencias de Caspe hicieron que, como siempre, la inmensa mayoría de los ciudadanos diera por bueno lo que era malo y se dedicaron a buscar ventajas en el futuro que nunca vendrían, pues lo que empieza mal, con abuso de ley, no puede acabar bien. En definitiva la descomposición del llamado Mar de Aragón es el paradigma de la descomposición de la ciudad de Caspe. Lo que podría haber sido un gran atractivo nacional e internacional, un paraje maravilloso, un verdadero Mar de Aragón, ha ido muriendo porque las instituciones, empezando por la Alcaldía de Caspe, continuando por la Diputación de Zaragoza y culminando en el Gobierno de Aragón, no han sabido, ni podido y quizás ni querido hacer de Caspe un lugar ideal para vivir. El Mar de Aragón podría ser el instrumento de transformación turística, deportiva, comercial, urbanística y cultural de Caspe, pero hasta el momento es lo que es y lo que acabo de decir. Quizás lleva la maldición encima, puesto que su origen fue ilegal e ilegítimo. ¿No les suena esta canción? ¿Acaso la ciudad de Caspe hoy como ayer está condenada a no ver nunca la luz del respeto a la Ley? Digan lo que digan los que gobiernan hoy en Caspe, sepan que sus actos quedan para la historia. No se pueden ocultar. Quizás algún día con otras generaciones, con gente más generosa, más limpia, con menos mala baba, con normalidad, salgan a la luz todos los tapujos, todas las miserias, todos los chanchullos que hoy están debajo de la alfombra. Allá ellos.
*"La conquista del Ebro : Posibilidades hidráulicas de la región aragonesa" (Conferencia dada en Caspe el día 27 de abril de 1924) por Manuel Lorenzo Pardo. Publicado en Zaragoza : [s.n.], 1925 (Tipográfica Gambón Canfranc) 35 páginas. Publicaciones de la Academia de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de Zaragoza. **"Apelación en defensa del Ebro; para las autoridades y procuradores en Cortes" por Sebastián Cirac Estopañán Publicado en Barcelona ; [Burgos : [Aldecoa], 1959, 350 páginas. Colección: Estudios Caspenses, volumen 4, Riegos y Electricidad del Ebro ; cuaderno núm. 8.
*** "Fayón tenía derecho a existir : para las autoridades y procuradores en Cortes", por Sebastián Cirac Estopañán, Publicado en Barcelona : [s.n.], 1968 ([Imp. Soutra]) 31 páginas Colección: Estudios Caspenses ; v. 5 Riegos y Electricidad del Ebro, n. 4
**** "Necesidad de la participación ciudadana en la planificación hidráulica" por Salvador Tarragó Cid. Universitat Politècnica de Catalunya: archivo PDF
Sr. Bayo hace un mes estuve en Lérida y me acerqué a Mequinenza a conocerlo. Nunca había estado en la faraónica obra del General Franco. Lleva razón, encontré abandono y dejadez en el entorno. No hay intrerés en el presente en arreglar los desaguisados del franquismo. Esta partitocracia monárquica es su heredera.
Si se considera el número de ofertas de suelo que se encuentran en internet,no cabe duda de que hay un verdadero interes por los terrenos situados en las margenes del pantano de Mequinenza(MAR DE ARAGON),interes que debe promocionarse con la ayuda del Ayuntamiento de Caspe,e independientemente de que el nivel del pantano se mantenga constante o no,porque evidentemente no puede utilizarse como aguas de baño de los residentes en su próximidad.Debe ser la pesca y otras actividades deportivas lo que lleve al desarrollo de la zona,juntamente con los aprovechamientos agricolas mediante riego artificial.Como oferta curiosa de terreno para construirse una vivienda de hasta 700 mc es una parcela de 1600 mc situada en el secano de PERCUÑAR, por la que piden 106.000 €,porque dicen que se encuentra a diez minutos de distancia de los pantanos de Civan y Mequinenza